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¿Hay una filosofía Latinoamericana?

 

Osvaldo Fernandez Diaz

 


“Filosofía latinoamericana”: He aquí una temática que no por antigua deja de ser todavía, audaz y provocadora. Abierta y reiterada en momentos claves de nuestra historia, como si se planteara de nuevo cada vez, no abandona aun el sesgo programático, de desafío e incluso de seña de identidad que representa para los intelectuales latinoamericanos. De donde postular una filosofía latinoamericana, involucra el mismo orden de problemas que se atraviesan en la búsqueda de nuestra identidad cultural (1)

La formulación genera dificultades que se refieren tanto a la determinación del concepto de “filosofía” incomodo y casi inaprensible dentro del contexto histórico de la realidad de América Latina, como a la posibilidad de que el objetivo propuesto,”latinoamericana” ,sea capaz de proveer el objeto especifico de una reflexión concreta e histórica. Por eso, cuando nos introducimos (2) en el estatuto teórico de sus conceptos, estos se revelan esquivos dándonos la impresión de que entráramos en un bosque donde los senderos se bifurcan continuamente, y donde las huellas se hacen circulares.

¿Por qué la expresión “filosofía latinoamericana” nos parece de pronto, desaforada o pretenciosa? ¿Por qué emana de ella un inmediato acento de desafío o reto, que no se desprende, por ejemplo de una expresión homologa, como es la de “filosofía europea”? ¿Por qué una nos parece evidente y la otra no?.

Hay una respuesta inmediata, pero que al mismo tiempo señala las fisuras de nuestra propia reflexión. Respuesta que toca comportamientos intelectuales, metódicas y procedimientos que involucran, a su vez, nuestra propia forma de asumir el trabajo teórico. Una respuesta que nos parece obvia y que aceptamos sin discusión ,por que expresa algo obvio ,a saber que en un caso existe una producción universalmente aceptada como Filosofía ,mientras que en el otro no.

Es evidente que en el caso de una producción teórica que se pretenda constituir en una “filosofía latinoamericana”, deba comenzar por reclamar los fueros de tal. Mientras tanto, será algo en constante litigio, todavía no legitimado y reclamado el estatuto de tal.

La respuesta invocada, contiene por lo tanto, un modelo o paradigma de producción filosófica, que somos los primeros en aceptar y emular. Es precisamente esta situación cultural, la que nos pone de bruces ante la necesidad de preguntarnos si nuestros objetos y la forma como los abordamos, entran en esta circunscripción cerrada de los filosófico, o si no es acaso esta misma que debiera modificarse en razón del carácter anómalo de estos usos filosóficos.

La solución de más en más imposible, por vías tradicionales, parece venir a veces, de una inesperada inversión de la mirada, como si buscáramos la respuesta al revés, fuera de una usada ortodoxia. Es en esta dirección que se orientan los trabajos de Carlos Ossandon .Es la novedad que recorre estos ensayos.

Si a las preguntas anteriores añadiéramos otras, que se refieren a la actualidad de la temática, interrogandonos, por que hablar hoy de una filosofía latinoamericana, una primera consideración, o alcance, proviene justamente de la inversión de la mirada que se produce en este campo de reflexión .Lo que Carlos Ossandon expresa de la manera siguiente:

“A nuestra filosofía le esta asignada, pues, la responsabilidad de despojarse de un ropaje y de un estilo que no le asientan, para que asimilando el que le conviene (la filosofía europea, tiene, por cierto, mucho que decirnos), quede sobre todo impregnada o “poseída” críticamente por el “espíritu” de su pueblo. En suma, ella debe procurar vivir al compás de este espíritu. (Pág. 35)

Hay en la formulación una exigencia de especificidad .Una reclamación de lo propio y nuestro, donde lo nacional-latinoamericano no asume rango de objeto filosófico, definiendo desde si mismo lo que puede entenderse por “filosofía latinoamericana”.

“Nuestra sospecha es que esta América morena atesora, como cualquier otra cultura, un núcleo cultural especifico, en cierto modo irreductible, capaz de fundar, desde su propio sentido, el sentido de una filosofía que le concierna”.(Pág. 31)

Es aquí, en este traslado del punto de gravitación, del “objeto” al" sujeto ”, donde se produce el quiebre con la mirada anterior, puesto que la expresión “filosofía latinoamericana” deja de buscar su sentido y legitimidad, del lado de la “filosofía”, para programarlo desde el carácter “latinoamericano” de esta filosofía .La perspectiva, el programa, la proposición, han pasado del sustantivo al adjetivo, que a la postre termina sustantivándose. Desde el instrumento al campo de su aplicación .Campo que en el libro de Carlos Ossandon se perfila como un “fondo cultural significativo” de América Latina, al que la filosofía debiera aplicarse regulando al mismo tiempo su propia mirada, sus criterios ancestrales de aproximación.

Igual que en los años veinte de este siglo (XX) nos encontramos aquí con una respuesta frente a los impactos modernizadores del desarrollo capitalista.

Una respuesta que “no podrá contentarse, escribe Ossandon, con un regionalismo estrecho y menos aun tender a la absolutización de su objeto”. (Pág. 7).

El énfasis en lo nacional que abarca toda la dimensión de lo latinoamericano ,la puesta al día del debate en torno a la identidad cultural la revaporización del patrimonio histórico ,en la forma critica como lo lleva a cabo la nueva generación de intelectuales chilenos ,tales como Carlos Ruiz en el plano de la historiografía tradicional ,o Leopoldo Benavides en lo que se refiere al movimiento democrático popular que nace por los años treinta de este siglo XX, o en los trabajos de Carlos Ossandon en torno al pensamiento social chileno ,y ahora, en torno a la filosofía latinoamericana ,responden a una misma inquietud ,frente a las violentas transformaciones de la sociedad chilena durante la ultima década.

Una vez mas se advierte la necesidad de interrogar primero a América ,a nuestras terrestres culturas ,a nuestro subsuelo ideológico, para ordenar desde allí los distintos empeños de implantación teórica .Pero ahora, junto a este espíritu que nos viene de Recabarren y Mariátegui ,se une y afinca el convencimiento de que este esfuerzo especifico tiene un efecto de retorno ,donde la mirada que se atiende a lo propio ,descubre una metodología capaz de mostrar ángulos distintos ,otros puntos de vista en la problemática tradicional de la filosofía, como también en otros planos de la ciencias sociales contemporáneas. Dicho de otro modo, la compresión de los criterios teóricos implícitos en una formulación adecuada de una “filosofía latinoamericana”, se reviste en la posibilidad de ver y entender de manera distinta la “filosofía en general”.

Para que esto no suene a escándalo, o para que el escándalo sea fructífero, es preciso desacralizar la pregunta por la filosofía .Hacer mas evidentes sus contenidos históricos. Situarla mejor allí, en el espacio cultural donde se produce, sacándola para ello del espacio de la metafísica .Liberar el discurso de una universalidad absoluta, para volver a instalar los distintos problemas filosóficos, esta vez sobre las bases de los requerimientos concretos de una sociedad determinada históricamente.

De ahí que el énfasis metodológico del tratamiento de la cuestión sea imprescindible .De nuevo, la cuestión filosófica se pone en el plano de una reformulación; de nuevo la pregunta por la filosofía se constituye como pregunta por el instrumento .A la manera de Kant, una vez mas, es necesario interrogarse por la factibilidad de los conceptos. En el horizonte de una indagación por los prolegómenos de una filosofía latinoamericana, la vieja y tradicional filosofía ha abandonado la sede tranquila de su dominio .Ahora se halla en la periferia, cuestionada hasta en su propia razón de ser. En esta coyuntura histórica particular, el énfasis metodológico intenta volver a la estructura original de toda producción filosófica, como un acto histórico e impuro, donde están involucrados tanto los que la producen ,como las circunstancias que concurren a este acto de producción.

 (1) Carlos Ossandon B. Hacia una filosofía latinoamericana. Stgo. Ed. Nuestra América, 1984.
(2) Es la problemática que aborda la primera parte del libro de Carlos Ossandon.

Bajo el titulo de “Posibilidad de una filosofía latinoamericana”, esta primera parte Catastra las distintas posiciones históricas al respecto, al mismo tiempo que organiza y Ordena la problemática, ofreciéndonos una salida.

Osvaldo Fernández, profesor de filosofía, es autor de” Del fetichismo de la mercancía al fetichismo del capital”, y otras obras. Profesor en la Universidad de Paris-X (Nanterre) y Universidades en Chile.

 

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