Llamamiento a cineastas Chilenos

Desde el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, invitamos a todo nuestro cine, a sus protagonistas reales y virtuales, a pronunciarse...

 

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Conversación Con Pablo Neruda.

María Maluenda y Homero Arce.

Historia y Geografía de Pablo Neruda
"Poetas de Chile"
Documental de 1971
Canal 13 - Chile

 

 

 

 

Reconstrucción de los últimos días de vida de Pablo Neruda.

 

 

 

El asesinato de Pablo Neruda en la mirada de
ALJAZEERA

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1.- Dos capitulos de un mismo cuento

Sacan de pantalla a Patricia Maldonado por 2 semanas, petición para sacarla de la TV por defender los asesinatos de la Dictadura suma 100.000 firmas

 

 

 

Disfrazadas de unas convenientes “vacaciones”, el Matinal de Mega sacó a Patricia Maldonado de pantalla por dos semanas tras la polémica generada por su nueva defensa a los asesinatos y torturas cometidos durante de la Dictadura Cívico-Militar, tras respaldar los dichos del Diputado de la UDI Ignacio Urrutia, quien trató de terroristas a las víctimas del genocidio realizado por los militares.

 

Según puntualiza Publimetro, ya han pasado 5 días desde que el actor Pablo Schwarz inició una junta de firmas a través de internet para sacar a Patricia Maldonado de “Mucho Gusto”, petición que actualmente suma las 100 mil firmas. “no se si servirán hoy para desterrar el discurso pinochetista de la televisión chilena, pero que han servido para darle un poco de voz a tantos compatriotas asesinados, torturados, vejados y exiliados”, manifestó.

 
 


 
2.-capitulo

Libro revela las orgías de sexo y cocaína de la Dictadura donde participaban Patricia Maldonado, Raquel Argandoña y Checho Hirane

 

 

A propósito de la campaña para sacar a Patricia Maldonado de la TV por su constante defensa a la Dictadura Cívico-Militar y los asesinatos, violaciones y torturas que se cometieron, recordaremos que Maldonado no es sólo una “simpatizante” del régimen genocida liderado por Augusto Pinochet, fue cómplice y protagonista directo del mismo, junto con otras figuras del espectáculo como Raquel Argandoña y Sergio “Checho” Hirane. Un artículo de Ciper Chile publicó un extracto del libro “Álvaro Corbalán: El dueño de la noche”, escrito por los periodistas Constanza González, Macarena Chinni, Daniel Campusano y Felipe Robledo. De paso, el libro confirma la relación directa que existió entre la Dictadura y el aumento del Narcotráfico.

En plena Avenida Apoquindo, en la exclusiva comuna de Las Condes de Santiago, se encontraba uno de los sitios nocturnos más cotizados por la farándula ochentera, el pub Confetti’. A él llegaban los artistas de la televisión de ese entonces, pero principalmente aquellos que no tenían problema alguno con la dictadura militar, ya que el local pertenecía al marido de la cantante Patricia Maldonado, Jorge Pino. También asistía otro tipo de individuos, los miembros de la CNI y, con gran frecuencia, Álvaro Corbalán, su jefe operativo y mayor del Ejército. Más de una vez se le vio bajar de  un Fiat 125 para entrar de la mano de su entonces pareja, lavedette Maripepa’ Nieto, según recuerda el cantante ‘Cristóbal’. Estos autos pertenecieron en la época de la Unidad Popular al Grupo de Amigos Personales de Salvador Allende (GAP), y se caracterizaban por su color azul marino y por haber sido entregados por el gobierno italiano. Tras el Golpe Militar, dichos vehículos pasaron a manos del Ejército. Para el ‘Negro’ Piñera, hermano menor del ex presidente Sebastián Piñera, el antro era exclusivo para artistas de entre 40 y 60 años. “Era bravo”, describe, “porque los hueones cerraban las puertas y se quedaban adentro hasta el día siguiente, eran las 10 de la mañana y dándole y dándole. Iban puros momios. Cantaba la Maldonado y puros viejos de derecha. Todos terminaban dados vuelta”.

Según el ex CNI Luis Sanhueza, el ‘Confetti’ era muy parecido al pub ‘Oliver’, ambos bares eran muy exclusivos. Estaban decorados de una manera muy elegante y asistía gente de alto nivel económico, del mundo militar, artístico y de la televisión. “Uno que estaba siempre ahí era Pablo Honorato, era bueno para el trago e íntimo amigo del ‘Pato’ Castro –ex miembro de la CNI–  y de Aurelio Sichel –empresario gastronómico. A estos lugares iba desde mi general Pinochet hasta los oficiales. Había mujeres buenas mozas, eran los sitios top del momento”, recuerda y agrega que para el bajón del hambre luego de la borrachera y las drogas, se iban a la ‘Casa de Cena’ –ubicada en  Almirante Simpson #20, Santiago–. Allí comían una cazuela o ajiaco. “Reemplazaban el Mercado Central por este lugar”, dice, “porque era más privado. Toda la gente de la noche llegaba ahí”.

 
 

Patricia Maldonado, Raquel Argandoña y la “Brigada Rosa”

 

La vida nocturna de los ’80 estaba reservada para la gente que estaba con la dictadura. Había lugares habitué que se mantenían abiertos para ellos durante toda la noche. Ahí iban personajes de derecha, agentes de seguridad, vedettes, los amigos de los dueños, estrellas del espectáculo y de la televisión. La periodista Nancy Guzmán señala: “los militares prestaban sus vehículos para que los llevaran a sus casas, para evitar problemas con patrullas policiales. Álvaro Corbalán disfrutaba mucho de la bohemia. Sus compañeras habituales eran la ‘Paty’ Maldonado y Raquel Argandoña”. Su imagen era bastante particular y cambiante. Mientras se desempeñaba como agente era prepotente y violento, no dudaba en hacer cumplir las órdenes de sus superiores. Pero por las noches el personaje era totalmente diferente, siempre aparecía bronceado y vestía de forma elegante. Algunos artistas lo recuerdan por sus rasgos árabes y sus perfectos dientes blancos.

En muchas de las reuniones que se realizaban periódicamente con los generales, no hubo ocasión en que Corbalán no dejara de invitar a mujeres estupendas, muchas de ellas eran prostitutas. Aprovechando el momento, el ex agente sacaba fotografías y filmaba, teniendo en su poder pruebas concretas de estos encuentros. Nadie podía negárselo. Según datos recabados por Javier Rebolledo, escritor especialista en investigaciones sobre violaciones a los Derechos Humanos, uno de los grandes mitos de la época era la existencia de la Brigada Rosa, un grupo de mujeres bonitas, faranduleras, que se dedicaban a labores de inteligencia. Seducían a personas del mundo del espectáculo con un solo objetivo: probar quiénes eran detractores de la dictadura. El nombre que más resaltaba entre ellas era, según el periodista Rebolledo, el de Raquel Argandoña.

Para Nancy Guzmán, la Brigada Rosa fue un hecho y denostó aún más el papel de la mujer en la sociedad de esa época. Relata que la DINA contrató a muchas jóvenes de la televisión para que trabajaran como prostitutas en la sexta asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), llevada a cabo en Santiago a poco de instalada la dictadura. “Ellas debían involucrarse sexualmente con los miembros del evento y sacar información sobre quiénes eran, de dónde venían o si tenían contacto con algún grupo opositor de izquierda”, afirma Guzmán y asegura que entre ellas estaban Raquel Argandoña y Patricia Maldonado, aunque no asegura que estas últimas prestaran favores sexuales.

Además del Confetti, hubo otros sitios predilectos de los agentes de la CNI, como el ‘Rodizzio’, un restorán atendido por su dueño. La primera de sus sedes estaba ubicada en la esquina de las calles Domínica con Purísima, en el barrio Bellavista y ofrecía tenedor libre. El lugar no era muy grande, pero el juego de luces indirectas sobre las mesas, la iluminación en los mesones, el pequeño escenario y un piano en un rincón hacían que el ambiente fuera grato para disfrutar de la comida. Este lugar se convirtió en uno de los sitios donde la gente de derecha y especialmente la CNI, pasaba gran parte de su tiempo libre. María Eugenia Camus investigó el ‘Rodizzio’ y a su dueño, Aurelio Sichel, principalmente por el caso “La Cutufa” –financiera ilegal con la que se estafó a civiles y militares a mediado de los ’80, que prometía cuantiosos dividendos y fue liderada por el ex CNI Patricio Castro–; Camus señala que en las innumerables fiestas que se desataban ahí, los militares no sólo llegaban a comer y a tocar guitarra. “Se juntaban a comentar las cosas horrorosas de su trabajo, filmaban los asesinatos y los mostraban ahí. Esto era pan de todos los días, mucho whisky, copete y droga”. Uno de los clientes frecuentes era Corbalán. Pero según varias fuentes, no era de tomar demasiado.

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