Aparentemente Neruda no era un gran melómano, pero sí tenía muy buenos amigos músicos. Aún así, su poesía ha sido llevada a la música decenas de veces en los ritmos y estilos más variados...

 

 

 

incluso él mismo escribió en alguna de sus obras la forma musical que quería que tuvieran sus poemas. Soñaba con "llegar a la gente" y comprendía que la música era un camino directo a su corazón. Aquí podrás conocer algunos de los compositores que han musicalizado sus poemas.
Vicente Bianchi

Uno de sus famosos amigos músicos, el compositor Vicente Bianchi, habla de la creación musical de Tonada de Manuel Rodríguez:
–Neruda quería que los versos originales fuesen una cueca, y así los bautizó en su Canto General. Eran tres párrafos porque quería una cueca de tres pies: vida, pasión y muerte del guerrillero. Pero encontré que los versos eran demasiado buenos, tan lindos y chilenos, que me pareció más justo hacer una tonada. Y así lo hice".
(La noche del estreno, después de una cena) –"Neruda se volvió loco y decía "esto es lo que yo siempre soñé; llegar al pueblo de alguna forma". Me abrazó y la cantamos como treinta veces esa noche. Así nos hicimos muy amigos y surgió la idea de continuar una serie que se llama "Música para la historia de Chile". Era la primavera de 1955.
Vicente Bianchi en la prensa
Defensor de lo nuestro
(Artículo publicado en “El Mercurio”, de Santiago, Cuerpo A-8, el 17 de febrero de 2001

A mediados de la década del cincuenta, el nombre de Pablo Neruda traspasó las fronteras de la poesía y llegó incluso a los rankings de ventas discográficos gracias a la musicalización que se hiciera de una de sus creaciones: "Las tonadas de Manuel Rodríguez". Vicente Bianchi Alarcón fue el responsable.
Para este compositor, arreglador, intérprete y director de orquestas y coros, aquello no sólo sería el comienzo de una estrecha relación de trabajo con el poeta, sino una nota más en la extensa composición que constituye su vida como infatigable creador y difusor de la música chilena, tanto sinfónica como popular, por más de sesenta años.
Fue durante unas Fiestas Patrias –el 18 de septiembre de 1955– cuando se sentó frente al piano y a las partituras, decidido a ponerles melodía a los versos de Neruda. Los últimos cinco años los había vivido en Lima y estaba muy involucrado con la música peruana, pero ya estaba de regreso en Chile. “Los tomé para ver si me venía alguna inspiración. Hacía mucho tiempo que tenía esa idea en mente y no lo había podido hacer, pero aquel día la canción salió muy rápidamente", cuenta.
Neruda quería que los versos originales fuesen una cueca, y así los bautizó en su Canto General. Eran tres párrafos porque quería una cueca de tres pies: vida, pasión y muerte del guerrillero. Pero encontré que los versos eran demasiado buenos, tan lindos y chilenos, que me pareció más justo hacer una tonada. Y así lo hice.
Con la música en la mano y la ayuda de unos amigos, logró presentar la obra al poeta, a quien no conocía personalmente. "A través de un concuñado que es abogado, y que se reunía siempre con un grupo de amigos en el café Santos, conseguimos organizar una comida en casa de un juez", recuerda.
Neruda aceptó. Después de la comida, todos los comensales pasaron a una sala a tomar café. Aquella habitación estaba oscura, pero al encender las luces, allí estaban Silvia Infantas y Los Baqueanos –quienes momentos antes habían llegado para ofrecer un esquinazo–, cantando "Las tonadas......” dirigidos por Vicente Bianchi.
–Neruda se volvió loco y decía “esto es lo que yo siempre soñé; llegar al pueblo de alguna forma". Me abrazó y la cantamos como treinta veces esa noche. Así nos hicimos muy amigos y surgió la idea de continuar una serie que se llama "Música para la historia de Chile".
Entonces, Bianchi se dedicó a crear nuevas canciones con letra de Neruda: “Romance de los Carrera", “Canto a Bernardo O'Higgins", “A la bandera de Chile", así como los arreglos para el “Poema XV" de los Cien Sonetos de Amor.
“Cuando lanzamos el disco con la tonada de Manuel Rodríguez fue un impacto grandísimo. Se produjo una apertura hacia la música chilena, que estaba muy desmejorada... igual que ahora", se lamenta.
–El problema no es tanto la creación, sino que la difusión. Acá sucede algo bien especial: la gente que graba dejó de hacerlo porque las radios no tocan esta música y, a su vez, las radios dicen que no la ponen porque no tienen repertorio nuevo. Entonces en qué quedamos, nos damos vuelta en el mismo problema. Espero que haya una reacción, pero lo veo difícil.
MÚSICA EN LA SANGRE
Tenía 18 años de edad cuando comenzó a componer –“fueron dos canciones para una película: un vals, "Rayito de sol" y otro tema, "Amanecer", que lo ha cantado Pedro Vargas y otros artistas"–, pero convivía con la música desde mucho antes.
"En la familia de mi madre eran músicos aficionados, tocaban varios instrumentos. Como mis papás se dieron cuenta de que me gustaba la música, y había un piano en mi casa, empecé a tomar clases como a los seis años", dice en un tono de voz pausado y profundo, mientras mira el piano que ocupa un lugar central en el living de su casa.
Vicente Bianchi nació en 1920 en Ñuñoa y le siguieron cuatro hermanos más, pero sólo él se dedicó a la música. "Tuve una vocación especial, aprendía muy rápido y eso me daba el impulso para continuará”.
A los nueve años hizo su primera presentación en público y entonces comenzó a presentarse en audiciones infantiles. Era todavía un niño cuando ingresó como artista a una radio, tocando el piano y acompañando a otros pequeños. Pronto formó la primera orquesta infantil y con ella hizo una gira por el país, junto a treinta niños: cantantes, bailarines y músicos.
Durante un par de años se alejó de la radio para dedicarse a los estudios –terminó en el Instituto Secundario de la Facultad de Bellas Artes y luego prosiguió en el Conservatorio– y a los 17 regresó. Pasó por varias emisoras hasta que a los 20 consiguió un contrato con radio El Mundo, en Buenos Aires y, en 1950, se repitió la historia pero con radio El Sol de Lima, en Perú. Se fue por un mes y se quedó cinco años, como director musical y de orquesta.
–Componer me gusta mucho, pero como al fotógrafo que le gusta tomar la foto y también revelarla, lo mismo pasa en la música: uno escribe una obra y no hay nada más rico que dirigirla y escucharla con una orquesta.
En tierras limeñas no estuvo solo pues lo acompañaba su esposa, Hely Murúa. "Nos conocimos cantando. Ella tiene una cultura musical muy grande, igual que su familia. Iniciamos un conjunto con sus hermanas y así empezó el romance. El pololeo duró muy poco, como cuatro meses", rememora. Se casaron en 1947, tuvieron tres hijos y hoy cuentan con cinco nietos. Uno de ellos, el menor, acompañaba a su abuelo el día de la entrevista. "Es un bandido, pero creo que es el que nos va a salir músico".
Cuando regresó a Chile, en 1955, volvió a la radio y formó una orquesta. Fue aquel año también cuando musicalizó los versos de Neruda por primera vez. La serie de temas con versos del vate espera grabarla pronto con Santiago Cuatro, incluyendo "La noche de Chillán", canción que ganó el Festival de Viña del Mar en 1998, evento en el que competía por tercera vez y en el cual también ha participado como director de orquesta y como jurado, tal como lo hará una vez más a partir de este miércoles.
"La noche de Chillán" se llevó la Gaviota de Plata en medio de una polémica. Por entonces, los demás competidores se quejaban de que la canción dejaba en desventaja a las demás y que presionaría al jurado por tratarse de una pieza con letra del Premio Nobel.
–Estuve con Neruda en Isla Negra pocos días antes de que muriera; él estaba en cama. Me invitó a almorzar y en un momento me pidió un papel y con su famosa pluma de tinta verde escribió unos versos. Me los entregó y me dijo: "Le pones música cuando quieras". Los leí, pero eran versos muy libres y no vi qué ritmo darles. Así estuvieron guardados durante 25 años; la gente no me creía, decían que no eran versos de Neruda.
CIELO E INFIERNO
Una amplia y acogedora casa blanca con reminiscencias coloniales y un marcado interés por los objetos antiguos y con motivos chilenos tradicionales caracterizan el ambiente donde se desenvuelve todos los días y son, al mismo tiempo, fuente de inspiración. "Me gusta coleccionar mucha cosa chilena, histórica. Así uno se va surtiendo y espirituando de lo propio". En cada rincón se encuentran recuerdos de sus viajes dentro y fuera de Chile, como una vieja y gran victrola o las más de 60 cruces de diferentes partes del mundo... con las que espera tener el cielo ganado.
"Siempre le digo a mi señora, que cuando me muera no me quiero ir altiro al cielo, sino que quiero pasar un ratito por el infierno, porque el fuego purifica y así paso limpio para arriba. Pero ella me dice que me van a dejar allá abajo", cuenta mientras deja salir sonoras carcajadas.
En todo caso, tiene buenos antecedentes que presentar cuando deba ingresar al Reino Celestial. En 1964, tras el Concilio Vaticano II, el entonces Papa Juan XXIII dio la opción de cantar y hacer las misas, hasta entonces en latín, en el idioma vernáculo de cada país. "Yo ya estaba preparando la Misa Chilena por una razón que tenía con anticipación en la mente: había escuchado mucho las misas africanas y tenía el interés de hacer algo nacional", recuerda. Una vez que la hubo terminado y tras pasar un par de filtros eclesiásticos, se la hizo llegar al Cardenal Raúl Silva Henríquez, quien le contestó a través de una carta que continuara con este tipo de iniciativas. "La estrenamos un domingo de julio con el Coro Santa Marta –que él organizó poco tiempo antes–, en presencia del Cardenal, en una iglesia que se inauguraba en Cerrillos. Desde entonces, ya lleva 34 años cantándose. Al principio hubo una polémica, como sucede con todo lo novedoso. Algunos obispos trataron de parar esto, pero era como detener un movimiento que ya había iniciado la misma Iglesia".
En 1969 fue el propio Cardenal Silva Henríquez quien le solicitó que compusiera otra obra de carácter religioso: el Te Deum Nacional. "He hecho muchas obras de temas religiosos: corales, cantos". En 1970 compuso la "Misa de la Cruz del Sur" o misa sudamericana, que involucró los ritmos folclóricos más representativos de los países de América del Sur, como siempre, interesado en difundir la creación que surge por estas tierras y, en especial, en su patria.
A tanto llega su defensa de nuestra idiosincrasia que en 1957, como lo consigna un diario de la época, Vicente Bianchi pidió la intervención de las autoridades para detener la difusión del rock and roll, "porque enturbia la mentalidad de nuestra juventud y daña su sensibilidad artística, que bien podría utilizarla en mejores manifestaciones, como nuestra noble cueca, por ejemplo". De más está decir que nadie le hizo caso y él mismo reconoce hoy que "no se puede ir en contra de las cosas que caracterizan a cada época".
–La defensa y promoción de lo chileno ha sido la base de mi trabajo como compositor. He hecho otras cosas, como boleros o composiciones románticas, pero todo aquello ha sido secundario a lo anterior.
Y en ese contexto, cada día sigue componiendo y estudiando tres o cuatro horas diarias de piano; además, está preparando una propuesta para presentar al Fondart para grabar una serie de obras inéditas. Pero también dedica parte de su tiempo a terminar muchas otras composiciones que aún tiene inconclusas. "Estoy preparando mi partida... ordenando todos mis papeles y mi música", confidencia.
–¿ Tiene algún mal presentimiento?
–No, no me quiero ir todavía, pero a estas alturas de la vida hay que estar consciente de que el camino se acorta... Son 80 años. Tengo mucha cosa en borrador, muchas cosas que yo no quiero que mueran. Pero me voy con la conciencia tranquila de que he dejado algo útil a mi gente.

Violeta Parra
Tres años antes, Violeta Parra, había puesto música a un poema de Neruda. La canción se llamaba 'Te quiero' y su "presentación oficial para la intelectualidad chilena fue en los jardines de la casa de Neruda, el año 1952", según cuenta su hijo, Ángel, quien acaba de publicar esta canción junto a otros trabajos propios en Ángel Parra canta a Pablo Neruda".

Ángel Parra

Precisamente, con Ángel Parra, Pablo Neruda se embarcó en otra aventura musical 1966, cuando editaron el trabajo "Arte de Pájaros". En este trabajo Pablo Neruda recita y Ángel Parra, canta:
"El era 40 años mayor que yo. Yo tenía 23 y él tenía 60 ya. A mí me daba vergüenza decirle maestro, pero sí Don Pablo. Había otros patudos que le decían poeta". En otra entrevista dice: "..esa amistad con la que me privilegió, al darme sus poemas y trabajar conmigo, al haber tanta diferencia de edad, significó mucho para mí... Ahora (la juventud) se está interesando mucho por el centenario de Neruda, que son hechos de mayor importancia que la programación de televisión. Son hechos que quedan en el tiempo. Cuando hablamos del centenario de Neruda, hay que pensar que en los años '50 no había televisión y había muy pocas radios. Eran pocos medios, entonces la palabra, la poesía y la música, tenían un valor bastante más grande que el de hoy..."
Ángel Parra: "La gente tiene la memoria intacta"

Rene Ceyasco :
Ángel Parra está de visita en Chile, y tras algunas reconfortantes presentaciones en el sur del país, el importante cantautor presentará su obra "Pisagua" junto al grupo Ventiscka, de La Pintana, tanto en Viña del Mar como en Valparaíso.
La pieza que narra los días de la persecución política que vivieron los comunistas bajo el gobierno del radical Gabriel González Videla, será interpretada hoy en el Teatro Municipal de la Ciudad Jardín, y mañana en el Teatro Mauri, ubicado detrás de La Sebastiana, la residencia del poeta Pablo Neruda.

Coincidencia o no, Ángel Parra también anuncia que para julio próximo estrenará "Sólo el amor", obra inspirada en los versos de los "20 poemas de amor y una canción desesperada", del desaparecido premio Nobel nacional, de quien este año se conmemora el centenario de su natalicio.

Así, Parra deja de lado las reediciones como la mencionada "Pisagua", para tomar parte en las celebraciones que recordarán la vida y obra de Neruda, "bajando al poeta del Olimpo", en canciones bailables y directas para la gente común.
Además, el creador recordó los días del hippismo, en donde junto a Víctor Jara, se abrieron al ámbito del rock, produciendo y colaborando con Los Blops, como también la marcha por Vietnam entre Valparaíso y Santiago, en donde la frase "haz el amor y no la guerra", cobró sentido para nuestra conservadora sociedad.
-Háblenos más sobre el grupo Ventiscka...

-El grupo Ventiscka mantiene una colaboración conmigo bastante estrecha desde hace seis años. Son jóvenes músicos de La Pintana. Esta colaboración ha llegado a tal punto, que vinieron en septiembre del año pasado, a tocar conmigo en París. Hemos montado una obra que escribí hace muchos años, llamada "Pisagua", basada en la novela "Pisagua, la semilla en la arena", de Volodia Teitelboim.
-Tiene que ver con hechos ocurridos en la época del presidente González Videla y no con lo que pasó después del "73...
-Exactamente, es la Pisagua de 1947. Es una obra que escribí en 1973 y el disco salió en agosto, así que imagínese.
-Ese material fue reeditado hace poco...
-El disco salió reeditado por Warner Music hace cuatro o cinco meses, junto con un documento de música de presos políticos de Chacabuco. Más que nada, ahora quería venir para cantar, como lo acabo de hacer en Puerto Montt y en Renaico. Es realmente maravilloso ver cómo la gente tiene la memoria intacta, ya que se saben todas mis canciones, las de mi madre y las de Víctor Jara. Son momentos de mucha emoción y alegría.

Neruda de Chile

-¿Está estrenando un disco nuevo? ¿Realizará más reediciones?
-He parado un poco con las reediciones. Tengo como 15 discos de los '60, que en realidad no quiero sacar. En julio vendré a presentar "Sólo el amor", que es un trabajo sobre los "20 poemas de amor". Trabajé junto a Pablo e hicimos juntos en 1966 el disco "Arte de pájaros". Entonces, esa amistad con la que me privilegió, al darme sus poemas y trabajar conmigo, al haber tanta diferencia de edad, significó mucho para mí. La formación musical para estos textos de amo, es muy latina e incluye trompeta, contrabajo, cuarteto de cuerdas y muchas percusiones latinas. Son temas bailables prácticamente. La idea es hacer un acercamiento al poeta, porque esos poemas datan de 1924, y llevarlo al mundo popular para bajarlo del Olimpo.

-El año pasado hubo una fuerte reflexión sobre lo ocurrido hace tres décadas; además, se rescataron muchos discos perdidos. ¿Cree que esto ha servido para que la juventud asimile mejor aquel contexto histórico?

-Me da la impresión de que sí. Me da la impresión que de ese caudal de información que hubo el año pasado ha sido positivo, porque son hechos históricos que no hay que perder de vista. Estamos hablando de otro Chile, que no es el de los malls y el consumo. Entonces la juventud se interesa mucho por esos fenómenos, así como ahora se está interesando mucho por el centenario de Neruda, que son hechos de mayor importancia que la programación de televisión. Son hechos que quedan en el tiempo. Cuando hablamos del centenario de Neruda, hay que pensar que en los años '50 no había televisión y había muy pocas radios. Eran pocos medios, entonces la palabra, la poesía y la música, tenían un valor bastante más grande que el de hoy. También me da la impresión que la gente joven tiene muchos deseos de conocer su historia y sus propios valores, tanto literarios como musicales.

Apertura al hippismo

-Hace un tiempo encontré en la feria el vinilo de "Las canciones funcionales" y llamaba mucho la atención los colores fuertes del diseño de la portada...
-Era una época, desde el punto de vista de la diagramación y las maquetas, inspirada en la cultura hippie, si se quiere. Había todo un colorido que era un poco representativo de lo que era la imaginería de la juventud de entonces...
-Ahora viene de regreso la cultura hippie, gracias a los medios, y hay todo un debate sobre si hubo un aporte real de esta visión de la vida. ¿Cómo ve este asunto con la distancia del tiempo?

-Con la distancia del tiempo, creo que la generación hippie de la época hizo muy bien lo que hizo. Es decir, lo esencial era la paz y no la guerra. No olvidemos que de trasfondo estaba la guerra en Vietnam, y en esto mismo, los hippies se juntaron con jóvenes más políticos y se hizo la marcha por Vietnam desde Valparaíso a Santiago y caminando pueblo por pueblo. Creo que fue una época buena, pero no digo que aquí hubo filósofos de esa teoría. Sin embargo, el hecho de decir "haga el amor y no la guerra", ya era formidable.

-¿Y la parte musical, cuando aparecen grupos como Los Jaivas?
-La parte musical me parece bastante buena, porque aparecen Los Blops, Los Vidrios Quebrados y una cantidad de grupo que se inspiraban un poco en esta filosofía de vida comunitaria. Era un rechazo a la sociedad que se proponía en esa época, que era guerrera por la influencia de Estados Unidos. Era una respuesta, decirles no, nosotros también queremos vivir en paz, como los jóvenes norteamericanos o los europeos.

-En ese sentido apostó por Los Blops y los produjo para el sello "La peña de los Parra".
-Exactamente. Creo haber hecho dos discos con ellos y es más, les regalé los masters hace poco tiempo.
-Sin embargo, entonces hubo muchos músicos que no tenían ninguna onda con el rock, y lo consideraban un subproducto del imperialismo. ¿Cómo llegaste a una apertura con esa música?

-Había gente muy cerrada. Pero te digo que a la Violeta le encantaba "Yesterday" y nosotros escuchábamos música clásica y música de otros países. Cuando mi mamá volvió de Europa, estaba cantando en polaco, hebreo y francés. Entonces, teníamos una apertura muy grande. Escuchábamos canciones del sur de Chile, que ella traía, o íbamos con ella a buscarlas y escuchábamos música del norte, entonces nunca fuimos cerrados y siempre fuimos abiertos a todo. Es así como yo también canto en el disco "El volar de las palomas" y los muchachos me acompañan en "Canciones de la patria nueva", en "Sol, volantín y bandera" y acompañaron a Víctor Jara también. Nosotros con Víctor teníamos particularmente una apertura muy grande a ese tipo de música que sabíamos que venía y que tenía su espacio, así como teníamos el nuestro. Era una cuestión abiertamente libertaria dejarle su espacio a cada uno.
Mikis Thoedorakis

"Canto general" fue compuesto por el creador griego Mikis Theodorakis en varias etapas, a partir de 1972, después de las entrevistas que mantuvo con el entonces Presidente Salvador Allende y, más tarde, con Neruda, mientras se desempeñaba como embajador de Chile en París. En 1973 estrenó en Buenos Aires una primera e incompleta versión. El compositor terminó el oratorio durante su exilio, que lo mantuvo fuera de Grecia hasta la caída del régimen de los Coroneles, en 1974.
En 1981 terminó su trabajo, innovador  en la orquestación al contar con tres flautas, guitarra clásica, acústica y eléctrica, contrabajo, dos pianos, y seis percusionistas. (Puedes escuchar un tema en: http://www.jerusalem.indymedia.org/news/search/ , you tuve ,llamando a rtvneruda ,debes escribir theodorakis en keyword/keyphrase) .

Víctor Jara: Aunque concía a Neruda y se encontraron algunas veces en los mismos lugares no eran amigos. De todas maneras Víctor Jara era un gran admirador de Neruda, según explican en su Fundación: "porque se igualaban en pensamiento y arte". El "Poema 15" apareció en el Lado B de un disco single 45, editado por la Dicap en 1972 (en el lado A se encontraba "Venían del desierto") y fue reeditado en forma póstuma en 1975, en Francia.

Sergio Ortega: El creador del himno "El pueblo Unido" trabajó en tres obras con textos de Pablo Neruda. La obra de teatro "Fulgor y muerte de Joaquín Murieta" (Estrenada 1967, en el teatro Antonio Varas, con dirección de Pedro Orthous, denominada por el poeta como cantata) , la siguiente es el "Canto General" (en conjunto con el poeta, el compositor Gustavo Becerra y el grupo Aparcoa, estrenada en 1970); y la cantata "Bernardo O’Higgins Riquelme, 1810. Poema sonoro para el padre de mi patria". Obra compuesta y montada en Nanterre, junto al Taller Recabarren. Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta fue la única obra de teatro escrita por Pablo Neruda quien, personalmente, encargó al compositor chileno Sergio Ortega que la musicalizara. Fue estrenada el 14 de diciembre de 1988 en el Municipal, fuera de la temporada lírica "oficial". La obra cuenta la historia de un mítico emigrante chileno, que partió a Californa cuando la fiebre del oro a probar suerte, que se convirtió en un bandido justiciero tipo Robin Hood y terminó asesinado. Ver parte de esta obra en you tuve ,llamando a rtvneruda
Fulgor y muerte de Joaquín Murieta

Ópera en dos actos. Música de Sergio Ortega. Libreto de Pablo Neruda.
Orquesta Filarmónica de Santiago
Coro del Teatro Municipal
Director musical: Maximiano Valdés
Escenografía e Iluminación: Ramón López
Vestuario: Pablo Núñez
Director escénico: Fernándo González
Caballero Tramposo: Tito Beltrán
Tres Dedos: Luis Gaeta
Teresa: Marcela de Loa
Murieta: Rodrigo Orrego
Este año, la programación de ópera del Teatro Municipal de Santiago ha dado un giro muy importante y prometedor para lo que puede ser el futuro de este arte en nuestro país. La combinación de ciertos elementos, sumado a la necesidad de internacionalizarse y de ponerse a tono con el resto del mundo que ha tenido el Teatro, mezclado, por qué no, con una intención real de su administración por ampliar los horizontes, ha abierto la puerta a obras que hace algunos años hubieran sido impensables en la temporada oficial del Municipal. De los elementos antes mencionados, el más relevante es, sin duda, la invitación que el Festival de ópera de Savolinna, de Finlandia, hiciera al Municipal de Santiago para participar este año con dos producciones, una de las cuales es la ópera Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta, del compositor Sergio Ortega, sobre el drama homónimo de Pablo Neruda.

Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta se estrena en la presente temporada el día 12 de junio en ese teatro. Será porque es una ópera chilena o porque va a presentarse e un festival tan importante, pero el Municipal ha puesto todo su esfuerzo para intentar mostrar una versión con figuras excepcionales para este título. Es así como, a la Orquesta Filarmónica de Santiago, que dirige Maximiano Valdés, y al Coro del Municipal, que dirige Jorge Klastornik, se sumarán el tenor Tito Beltrán, la soprano Marcela de Loa, el barítono Luis Gaeta y el tenor Rodrigo Orrego, todos ellos de destacada carrera internacional, sobre todo en lo que refiere al Tito Beltrán. A excepción de Luis Gaeta, que es argentino, los demás son todos chilenos.

Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta fue la única obra de teatro escrita por Pablo Neruda quien, personalmente, encargó al compositor chileno Sergio Ortega que la musicalizara. Fue estrenada el 14 de diciembre de 1988 en el Municipal, fuera de la temporada lírica "oficial". La obra cuenta la historia de un mítico emigrante chileno, que partió a California cuando la fiebre del oro a probar suerte, que se convirtió en un bandido justiciero tipo Robin Hood y terminó asesinado.

Originalmente, la musicalización de Sergio Ortega llevó a Murieta del teatro a una cantata, para luego convertirse en ópera. Mucho se ha discutido, a este respecto, si se trata de una ópera o de un musical o de algún género menor. La evidencia de la música contemporánea sugiere que muchas de las más renombradas óperas de nuestros tiempos, como La Carrera del Libertino, de Stravinsky o Adriana Lecouvreur, de Cilea, podrían pertenecer a otros géneros. Sin embargo, si se festeja a estas como las grandes obras líricas que son, también se deberá dar esa calificación a esta Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta, que en ningún caso es menor, como muchos aparentes entendidos han dicho, demostrando así su escasa apertura de mente y su gran conservadurismo en materia musical.
Lo cierto es que se trata, efectivamente, de una ópera, y de una obra extremadamente compleja también, pues combina numerosos tipos de música, clásica y también popular de toda América, desde Estados Unidos hasta Chile. Eso le da gran riqueza, a la vez que complica mucho a la Orquesta y al Coro, ambos con importantísimas participaciones.

Para el público será un desafío también. Es bien sabido que el auditorio chileno no está acostumbrado a escuchar música contemporánea, sino en muy contadas ocasiones, por lo menos en lo que hace a las temporadas de las orquestas importantes del país. Sin embargo, enfrentarse a un género desconocido, a sonoridades distintas y a diferentes formas de relatar historias o sentires con música es siempre un desafío interesante pues mantiene viva la llama de la creación y, con ello, la posibilidad de sorprenderse con nuevos mensajes, que en arte es lo más relevante. Recuerde el lector, seguro lo hará si es un melómano, de la catarata de sensaciones y emociones que lo recorrieron cuando escuchó por primera vez esa obra que ahora es su "favorita". Mantenerse abierto a la posibilidad de sentir aquello una vez más en una sala de teatro es mantener viva la semilla del componente más relevante del arte, que es el proceso de la creación.
En definitiva, considerando que hace 31 años que en la Temporada Oficial del Teatro Municipal no se programaba una ópera de un compositor chileno, el gran atractivo de la partitura y del texto y el desfile de grandes cantantes que presenta este título, no hay duda en que será un espectáculo digno de ser apreciado.
Víctor Heredia: el trabajo de musicalización de los poemas de Neruda de este compositor argentino es menos conocido en Chile, que en el resto de América Latina. Bajo el título Víctor Heredia canta a Pablo Neruda (1974) vieron la luz musical por primera vez el Poema 1 "Cuerpo de mujer...", el Poema 19 "Niña morena y ágil...", entre otros. Heredia reeditó parte de este material en 1983.
Los Jaivas: Una mirada distinta, con la fuerza del rock fusión de "Los Jaivas" dió identidad musical y popularidad a Alturas de Machu Picchu del "Canto General". El conjunto radicado en Francia musicalizó en 1981 este extenso poema con armonía pentáfona, extendida en el mundo incaico, a solicitud de un productor peruano que quería hacer un documenta sobre estas ruinas. Los Jaivas estaban lejos de Macchu Picchu, sólo los acercaba una fotografía del lugar y el texto del Canto General de Pablo Neruda. Sube a nacer conmigo hermano se transformó en un clásico de las generaciones jóvenes, interpretada por grupos musicales de distintas épocas y lugares, cumpliendo ampliamente el anhelo de Neruda de llegar cerca, más cerca de la gente. Aquí puedes ver dos interpretaciones en video de los Jaivas
El 12 de julio de 1904 nace Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, que 16 años después se autonombraría Pablo Neruda. ¿Cómo llegó a convertirse en el ícono mundial que es en nuestros días? Aquí podrás ver, leer y escuchar la respuesta.

Nadie podría sospechar siquiera que el niño nacido en la ciudad de Parral llegaría a tener tal importancia para el mundo. Sus poemas han sido musicalizados y traducidos a todos los idiomas imaginables, ilustrados por pintores, reproducidos en libros, afiches y revistas.

En You tube RTVNERUDA y Youtube RADIO NERUDA se reúnen archivos sonoros para que escuches su voz, muchos poemas, videos y todo lo necesario para descubrir a PABLO NERUDA .
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