RESUMEN   A mediados de los años 40, Pablo Neruda ..." /> El Brasil de Neruda.

 

Pablo Neruda

 Biografía.

 

 

1904
Neftalí Ricardo Reyes Basoalto (Pablo Neruda) nace el 12 de julio, en Parral, Chile, hijo de Rosa Neftalí Basoalto de Reyes y de José del Carmen Reyes Morales. Neruda pierde a su madre cuando tiene un mes de edad.

1906
Don José del Carmen se traslada a Temuco y se casa en segundas nupcias con doña Trinidad Candia Marverde. Neruda fue llevado a Temuco unos pocos años después

1910
Pablo Neruda ingresa al Liceo de Hombres de Temuco, donde realiza todos sus estudios hasta terminar el 6º año de humanidades en 1920

 

>> Leer Más de la Biografia

 

 Acto conmemorativo a 10 años del fallecimiento de Pablo Neruda

Grabación en vivo desde el Teatro Caupolicán en santiago de Chile.

 

 

Parte 1

 

Parte 2

 

 

El Brasil de Neruda.
Notas para una aproximación*

 

Neruda’s Brazil.
Notes for an approach*

 

 

 

Abraham Quezada Vergara*

* Doctor © en Estudios Americanos, USACH – IDEA. Santiago, Chile. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

 

 

RESUMEN

 

A mediados de los años 40, Pablo Neruda recibe en Brasil un multitudinario reconocimiento a su labor poética y como intelectual comprometido adherente a una colectividad de izquierda. A partir de ese momento se genera una relación especial con el país amazónico que el poeta se encargará de versificar en sus libros

 

ABSTRACT

 

In the mid-1940s, Pablo Neruda received multitudinous recognition in Brazil for his poetic work and for his intellectual commitment to the left. From this moment on, a special relationship was born between the Amazonian country and the poet which he sought to reflect in his works.

 

CONTEXTO

 

Algunos estudiosos nerudianos (Schidlowsky, 2009) han señalado que el reconocimiento internacional del poeta habría ocurrido recién con su participación en el primer Congreso Mundial de partidarios de la paz, efectuado en parís en abril de 1949. Si bien aquel hito fue tremendamente significativo en su carrera, su visita a Brasil cuatro años antes, en julio de 1945, habría sido la verdadera antesala de su reconocimiento internacional fuera del mundo hispánico, como un escritor de gran talento poético y como un intelectual comprometido, perfectamente identificable en una colectividad de izquierda. En esa oportunidad, el poeta chileno, que en ese momento era Senador en ejercicio, militante comunista, fue invitado al estadio Pacaembú, en Sao Paulo, al homenaje que se realizaba a Luis Carlos prestes, ocasión en que leyó un extenso poema de circunstancia ante una audiencia de 130.000 espectadores.

 

A tal grado la multitudinaria actividad marcó su conciencia y quehacer que, años más tarde, en sus memorias señalaría que "aquellos aplausos tuvieron profunda resonancia en mi poesía. Un poeta que lee sus versos ante ciento treinta mil personas no sigue siendo el mismo, ni puede escribir de la misma manera después de esa experiencia" (Neruda, 1984: 392).

 

A lo largo de los años habría de retribuir aquel apoteósico homenaje y reconocimiento a través de su discurso poético, la exuberante amistad practicada con escritores brasileños y efectuando determinados gestos hacia el país amazónico, como la autorización a una prestigiosa revista carioca1 para que publicara su autobiografía, como exclusividad mundial, a comienzos de los años 60.

 

¿Qué fue entonces Brasil para Neruda?

 

¿Un país exótico y misterioso en donde encontraba reconocimiento a su labor literaria y política, amigos entrañables e insignes novelistas y poetas? ¿Una tierra con una escenografía vegetal desbordante, con fabulosos caracoles de tierra para sus colecciones, un tapir del amazonas o el lugar en donde había obtenido su querida mascota que bautizó con el nombre de "pájaro Sofre"? O bien, ¿nada más que un país alegre y hospitalario, abierto al mundo y que lo acogía como uno más de los suyos en sus constantes escalas de sus viajes por el mundo?

 

¿Brasil tuvo para Neruda alguna de las connotaciones mencionadas?, ¿o todas a la vez?

 

 

Se propone que la vinculación del poeta chileno con el gigante sudamericano, a partir de momentos y vivencias experimentadas in situ, ocurre y se consolida en momentos relevantes de su vida política y estética, a saber: su adhesión formal al partido Comunista y durante la redacción de Canto general, su obra monumental, la más americana y telúrica de su vasta creación poética, que vincula la historia y geografía del continente revalorizando a sus aborígenes, héroes y su legado histórico y patrimonial, todo ello enmarcado en un canto de dimensiones épicas (Loyola, 1999-2002, v. IV: 22 y ss.). De este modo, el impacto de la brasilidade en el vate habría discurrido por canales diversos, desde su experiencia y observaciones personales en las ocasiones en que visitó dicho país, a través del conocimiento de su literatura, por el contacto directo con sus intelectuales y, por último, a partir del atento seguimiento de su desarrollo histórico-político.

 

A través de la revisión de su poesía, principalmente su libro Canto general y sus memorias titulada Confeso que he vivido, se buscará extraer y determinar algunas imágenes, conceptos y reflexiones, las que unidas a su "labor civil" (crónicas de viajes, discursos parlamentarios, entrevistas, correspondencia y otros textos) permiten, en términos generales y desde su perspectiva, identificar elementos para entender qué fue dicho país para un escritor como Neruda; amigo entrañable de sus amigos, escrutador atento y vigilante de lo "más genital de lo terrestre", y que en libros como Residencia en la tierra había propuesto una especie de "absorción física del mundo"2. Y además, como un destacado y entusiasta adherente de una colectividad política "de implantación planetaria", como lo era el partido Comunista entonces, y que en Brasil (y Chile) tenía una creciente y real presencia en la ciudadanía y que, por lo mismo, el poeta aspiraba a fortalecer a través del establecimiento de una identidad común latinoamericana, todo ello a base de una retórica propia del comunismo criollo y continental, es decir, popular, antioligárquica y antiimperialista.

 

IMÁGENES Y POESÍA

 

A mediados de los años 20, cuando el poeta decidió no continuar con sus estudios universitarios y abocarse de lleno a su trabajo literario, buscó una manera de "subsistir para la poesía", para ello consideró imperioso salir al extranjero, a México precisamente, para lo cual se contactó (véase Quezada, 2009: 21) con su amiga Gabriela Mistral. Como dicha aspiración no resultó, en 1927 entró al Ministerio de Relaciones Exteriores iniciando una larga carrera consular. Al marcharse a su primer destino en el sur de Asia, el vapor Baden recaló en la costa brasileña, en el puerto de Santos. A partir de esa experiencia escribe una crónica para el diario La Nación de Santiago, que titula "Imagen viajera". En ella el poeta, por primera vez, "explica Brasil" a los lectores chilenos. El esquema de su exposición lo efectúa en tres niveles y va desde lo general a lo particular. En primer lugar, alude al tamaño del país, luego describe el escenario natural, exótico y muy colorido, particularmente desde la perspectiva de un habitante del sur austral chileno, para rematar con el relato de sus habitantes. "El inmenso Brasil saltó encima del barco", señala al comienzo del texto, luego se adentra en el retrato del paisaje:

 

Desde temprano la bahía de Santos fue cenicienta, y luego, las cosas emanaron su luz natural, el cielo se hizo azul. Entonces, la orilla apareció en el color de millares de bananas, acontecieron las canoas repletas de naranjas, monos macacos se balanceaban ante los ojos y de un extremo a otro del navío chillaban con estrépito los loros reales.

 

Más adelante agrega:

 

De su entraña silenciosa, ninguna advertencia: los macizos de luz verde y sombría, el horizonte vegetal y tórrido, su extendido, cruzado secreto de lianas gigantescas llenando la lejanía en una circunstancia de silencio misterioso. Pero las barcas crujen desventradas de cajones: café, tabaco, frutas por enormes millares, y el olor lo tira a uno de las narices hacia la tierra (Loyola, 1999-2002, v. IV: 329).

 

En la parte final añade unas sugerentes pinceladas acerca de una linda joven brasileña de nombre Marinech, a quien conoce a bordo y la describe del siguiente modo:

 

De ojos oscuros y anchos… infinitamente brasileña, que subió al barco en Río de Janeiro con sus padres y sus dos hermanos […] conversa en la melosa lengua portuguesa, y le da encanto su idioma de juguete (Loyola, 1999-2002, v. IV: 330).

 

Muy posteriormente, en su libro Confeso que he vivido, al mencionar esta primera experiencia en Brasil, vuelve a recordar (Neruda, 1984: 85) a Marinech en los mismos términos que lo había hecho en la crónica citada.

 

En el texto de memorias efectúa otras alusiones acerca del gigante sudamericano, vinculándolo con una de sus más sentidas pasiones, como lo fue su fabulosa colección de caracolas. En ese contexto, reconoce que a lo largo de su vida tuvo "las especies más raras de los mares de China y Filipinas, del Japón y del Báltico; caracoles antárticos y polymitas cubanas; o caracoles pintores vestidos de rojo y azafrán, azul y morado, como bailarinas del Caribe", pero nunca pudo obtener "un caracol de tierra del Mato grosso brasileño", a pesar de haberlo visto una vez, no fue posible adquirirlo. Recuerda, no sin tristeza, que era "totalmente verde, con una belleza de esmeralda joven" (Neruda, 1984: 208).

 

En su monumental obra Canto general (1950), la primera referencia a Brasil ocurre en la sección IV, titulada "Los ríos acuden". En ella incorpora el poema "Amazonas", cuyo río es definido como "la capital de las sílabas del agua", lo imagina "cargado de esperma verde" y "lento como un camino de planeta" (Loyola, 1999-2002, v. I: 424). Enseguida añade el poema titulado a "Castro Alves del Brasil". Es un canto dedicado al poeta y ensayista romántico del siglo xIx conocido por sus versos de corte abolicionista y republicano. Su poema se inicia con el cuestionamiento directo al bardo brasileño a través de la inquisidora pregunta "¿Tú para quién cantaste?". En un primer momento, el hablante lírico señala que fue a los elementos de la naturaleza, como el agua, las piedras y la primavera, pero luego, el bardo brasileño se aboca a la denuncia, por ejemplo, de la desmedrada condición de los esclavos de origen africano y la necesidad de su liberación. Así, hace decir a Castro Alves:

 

Canté para los esclavos, ellos sobre los barcos

 

como racimo oscuro del árbol de la ira

 

viajaron y en el puerto se desangró el navío

 

dejándonos el peso de una sangre robada.

 

 

Al final de la versificación destaca que aquél cumplió de manera acertada su cometido poético, pues, conforme a su visión de lo que debía ser el papel de un intelectual en la sociedad, es decir, más que un rapsoda ensimismado en su torre de marfil o poetizar solamente acerca del amor, la naturaleza y los asuntos menudos, debía cantar y denunciar el sufrimiento de los oprimidos y propender a alcanzar una mejor condición en la vida. En ese sentido -según Neruda- Castro Alves había estado a la altura de las circunstancias:

 

 

 

… hoy que tu libro puro

 

vuelve a nacer para la tierra libre,

 

déjame a mi, poeta de nuestra pobre América,

 

coronar tu cabeza con el laurel del pueblo.

 

Tu voz se unió a la eterna y alta voz de los hombres.

 

Cantaste bien. Cantaste como se debe cantar3.

 

 

 

La tercera mención que se efectúa en Canto general relacionada con Brasil, está en el poema titulado "prestes del Brasil (1949)" dedicado al líder comunista, perseguido y encarcelado por los gobiernos de la época. Inicia su declamación destacando una constante en la visión nerudiana de la brasilidade, es decir, el impacto que desde un comienzo generaron en él las dimensiones y el medio vegetal y terrestre del país amazónico, por lo que en esta ocasión utiliza expresiones como: Brasil augusto… envolverme en sus hojas gigantes, en desarrollo vegetal, en vivo detritus de esmeraldas… los ríos sacerdotales que te nutren… repartirme en tus inhabitados territorios… gruesas bestias rodeadas, etc. Luego, el ritmo poético desemboca en la cotidianeidad y en la activa contingencia política brasileña con frases como: "salir a los barrios, oler tu extraño rito, descender a tus centros circulatorios, a tu corazón generoso". Recuerda una experiencia vivida en la ciudad de Bahía "en donde hay una nueva esclavitud… me dieron unas flores y una carta… arrancar de tu silencio una vez más la voz del pueblo… elevarla como la pluma más fulgurante de tu selva, por eso veo a Prestes caminando hacia la libertad".

 

Hacia el final del poema, persiste en Neruda el impacto del medio, motivo por el cual recrea imágenes como "la agitada muchedumbre de mariposas, los fértiles fermentos de la vida y de los bosques me esperan con su teoría de inagotables humedales"4. no obstante y como había sido hasta ese momento su ideario político y estético5, más allá del paisaje o la foresta, Neruda ve al hombre y su dolor, denuncia las injusticias y propone cursos de acción para su redención. En este sentido, para el poeta, prestes en Brasil encarna la esperanza; "su columna [debe ser] vencedora del hambre," aunque en su lucha el líder comunista haya padecido indecibles sacrificios, persecuciones y hasta largas penas de cárcel. "Y once años su nombre fue mudo [agregando que] vivió su nombre como un árbol, en medio de todo su pueblo, reverenciado y esperado. Hasta que la libertad llegó a buscarlo a su presidio".

 

 

En la cuarta referencia al país atlántico incluye un vigoroso texto titulado "Dicho en Pacaembú (Brasil, 1945)" (Loyola, 1999-2002, v. I: 560). Se trata del poema que leyó en julio de 1945, en el estadio paulista ante una abrumadora audiencia reunida para homenajear a Luis Carlos prestes. Es un texto con un alto nivel de compromiso y solidaridad para con el pueblo brasileño y su líder. Junto con recordar algunas circunstancias de la guerra Civil Española y repasar la situación en otros países del continente, el poeta se siente portador de un saludo y regocijo general por la liberación de prestes, hecho a partir del cual la libertad debería crecer "en el fondo del Brasil como un árbol eterno," concluye demandando un gran silencio, "la palabra al capitán… que el Brasil hablará por su boca".

 

La relación Neruda-prestes tenía un desarrollo anterior. Se remontaba a junio de 1943, cuando el vate se desempeñaba como cónsul general en México. En aquella ocasión y producto de la muerte de Leocadia Felizardo de prestes, madre del político comunista, el gobierno del presidente Getulio Vargas (1930-1945) negó la autorización solicitada por México para que prestes viajara a las exequias de su madre. En el funeral y sin importar su cargo consular, el poeta se atrevió a pronunciar unos versos que indignarían al gobierno brasileño, pues incluía alusiones directas a Getulio Vargas, a quien individualiza como "el pequeño tirano quiere ocultar el fuego / con sus pequeñas alas de murciélago frío / y se envuelve en el turbio silencio de las ratas / que roba en los pasillos del palacio nocturno"6. La situación, que dio pie a un reclamo oficial por parte del gobierno brasileño, no impidió que Neruda replicara duramente acerca de sus deberes éticos y estéticos7.

 

Finalmente, en el poema que titula simplemente "Brasil", incluido en Canto general, Neruda ataca duramente a Eurico Gaspar Dutra, gobernante brasileño entre 1946 y 1951, quien realineó a su país bajo la hegemonía estadounidense y declaró ilegal al partido Comunista brasileño. El poeta lo retrata como "el pavoroso" y lo acusa, entre otras cosas, de romper "con un hacha la imprenta, [por la] quema los libros en la plaza, [y por que] encarcela, persigue y fustiga" (Loyola, 1999-2000, v. I: 626).

 

En libros posteriores, como Odas elementales y Navegaciones y regresos, vuelve a recordar y escribe "Oda a Río de Janeiro" y "Oda a la mañana del Brasil" respectivamente. En el primer texto, a través de una mezcla de imágenes y palabras, recrea la exuberancia y diversidad de la vida en la urbe brasileña, todo ello el hablante lírico lo asimila a un cuerpo femenino. Singulariza aquella ciudad como una "náyade negra":

 

"Oh belleza, / oh ciudadela / de piel fosforescente, / granada / de carne azul, oh diosa / tatuada en sucesivas / olas de ágata negra… Tu pueblo / más allá de los ríos / en la densa / amazonía / olvidado, / en el norte, / de espinas, / olvidado". Observa y reconoce la pobreza "entre cúpula y cúpula / de tu naturaleza / asoma el diente de la desventura / la cancerosa cola / de la miseria humana / en los cerros leprosos / el racimo inclemente de las vidas… tu pueblo / más allá de los ríos / en la densa amazonía, / olvidado". no desdeña a la ciudad por haber sido "hígado de la pobre monarquía, / cocina de la pálida república".

 

Concluye expresando un sueño y un compromiso: "Río de Janeiro / cuando / alguna vez / para todos tus hijos, / no sólo para algunos, / des tu sonrisa, espuma / de náyade morena / entonces / yo seré tu poeta, / llegaré con mi lira / a cantar en tu aroma / y dormiré en tu cinta de platino, / en tu arena / incomparable, / en la frescura azul del abanico / que abrirás en mi sueño / como las alas de una / gigantesca / mariposa marina" (Loyola, 1999-2000, v. II: 212-217).

 

En el segundo poema, se sitúa en medio de la ancha y verde foresta del país amazónico y se siente impactado y subyugado por los tonos y colores presentes,

 

"la bordada verdura, / el rumoroso cinto / de la selva… todo crece, / los árboles, / el agua, / los insectos, / el día. / Todo termina en hoja… Las mariposas / bailan / rápidamente / un / baile / rojo / negro / naranja / verde / azul / blanco / granate / amarillo / violeta… deshabitadas tierras / cristal verde / del mundo… la ciega espesura… la arboladura del bambú innumerable" (Loyola, 1999-2002, v. II: 805-807).

 

Durante su labor de senador (1945-1948), se ocupó en diversas ocasiones por destacar a Brasil, ya sea para denunciar que allí "había un foco de persecución anticomunista hace años" y abogar por la libertad de Luis Carlos prestes o para acentuar las presiones estadounidenses ocurridas en una Conferencia Interamericana de Río de Janeiro8 con el propósito de provocar la ruptura de relaciones con países de Europa oriental (véase Aguirre, 1996: 137, 204, 268).

 

LAS VISITAS A LA OTRA ORILLA DEL CONTINENTE

 

1945 fue un año significativo para Neruda. Senador desde marzo, premio nacional de Literatura en mayo y militante comunista desde el 8 de julio de ese año. Aparte de su conocido trabajo España en el corazón, en su libro Tercera residencia había incorporado importantes poemas, algunos de clara connotación política, como "Canto de Amor a Stalingrado" y "Alturas de Machu Picchu". gozaba a la vez de amplio prestigio y simpatía en medios intelectuales, especialmente de la izquierda continental. A la vez, estaba preparando un ambicioso proyecto que titularía Canto general, en el cual habría de revisar y repasar los principales hitos y personajes de la historia del continente, incluida la de Brasil, sin dejar de lado su geografía y paisaje. Hasta ese momento había estado en Brasil solamente en una ocasión.

 

No obstante, su visita de julio de ese año para participar en el homenaje a prestes habría de ser decisiva para consolidar su interés y estrechar vínculos en aquel país. Aprovechando esa visita, un diario brasileño lo retrata del siguiente modo:

 

La tierra de los bandeirantes hospeda desde anoche a uno de los valores más altos y puros de la poesía contemporánea… el nombre de Pablo Neruda se ha tornado familiar y querido… su notable obra poética que lo coloca entre las figuras estelares de la literatura latinoamericana va alcanzando cada día una resonancia mayor9.

 

En esa misma oportunidad fue recibido por la Academia Brasileña con un discurso de recepción efectuado por Manuel Bandeira. Uno de sus principales biógrafos señala que, con este gesto, Neruda estaba "influyendo no sólo la literatura en español, sino aquella que se escribe en portugués" (Teitelboim, 2003: 291). Una vez en Santiago, el poeta entregó su testimonio acerca de la realidad brasileña percibida en la visita. En primer lugar, destacó que su "viaje a la gran nación del Atlántico tenía como fundamental misión saludar al pueblo hermano y a su jefe preclaro e indiscutible, Luis Carlos prestes". Luego agregó que ese país "está en una gran etapa de desenvolvimiento intelectual y artístico que corre pareja a su resurrección política"10.

 

En febrero de 1954 el poeta, acompañado de Baltasar Castro, participó en la ciudad de Goiania en el Congreso nacional de la Cultura. Un vez concluido, y de regreso en Chile, al ser consultado cómo había sido tratado, respondió que

 

con mucho afecto y cariño. Tanto en Goiana como en otras ciudades fui objeto de manifestaciones extremadamente cordiales de todos los sectores de la población. En las calles por donde transité, fui rodeado por centenares de personas que querían estrechar mi mano y conversar conmigo. Fui además colmado de obsequios: me regalaron pájaros tropicales y orquídeas de extraordinaria belleza11.

 

La simpatía se afianzó todavía más con su retorno a Brasil en julio de 1954 para participar en el "primer Congreso nacional de la Cultura" en la ciudad de Goiania, "allí estaban los intelectuales brasileños de entonces. Entre otros el cineasta Alberto Cavalcanti; el presidente del Instituto de Arquitectos del Brasil, Milton Roberto; el escritor Orígenes Lessa; el escritor Alfonso Schmidt; el pintor Werneck; el compositor Edino Krieger; tantos otros" (Teitelboim, 2003: 367). A su regreso a Chile -y como hecho anecdótico- se trajo un tucán de la fértil Goiania, que habría de bautizar con el nombre de "pájaro Sofré". De inmediato lo admiró por "su pulso agitado y sus rayos amarillos". Un testigo recuerda que el plumífero "se le instalaba en el hombro y se paraba en su mano abierta. Todo en él era como una chispa viviente" (Teitelboim, 2003: 368). Como no pudo aclimatarse a las latitudes australes, a su muerte, el poeta conmovido escribió unos versos en su honor que tituló "Oda al pájaro Sofré", en el cual, junto con describir su cotidianeidad y los problemas de adaptación, lo recordará como "una fecha fragante, de salvaje hermosura y colmado como un racimo" (Loyola, 1999-2002, v. II: 179).

 

AMISTADES Y COMPROMISOS

 

 

Una de las pasiones que Neruda cultivó con esmero fue la amistad con escritores y camaradas del continente, y Brasil no fue la excepción. Ella prosperó no sólo por la afinidad político-ideológica y su alto prestigio literario, sino por las visitas y encuentros que sostuvo tanto en el país amazónico como en otras partes. Así, el poeta estuvo en ese país al menos en 6 ocasiones. En junio de 1927, en julio de 1945, en julio de 1954, en noviembre de 1956, en abril de 1957 y en agosto de 1968, oportunidad esta última en la que viajó a Sao Paulo para asistir a la inauguración de un monumento a Federico García Lorca, visitando posteriormente otras ciudades. Excepto la primera, las restantes visitas obedecieron a invitaciones de amigos literatos para participar en actividades diversas. De las amistades que conservó, destaca su apego con Jorge Amado y Thiago de Mello. Otros afectos (y desafectos en algunos casos) los mantuvo con Luis Carlos Prestes, Vinicius de Moraes, Oscar Niemeyer, Jurema Finamour y Rubem Braga.

 

Con el novelista Jorge Amado, además de la generación (Neruda nació en 1904 y Amado en 1912) y los quehaceres literarios, compartían la misma militancia política. Ambos además habían sido parlamentarios en sus países y padecido el exilio. Aunque se conocían desde el viaje de Neruda a Brasil en 1945, consolidaron su amistad cuando compartieron una temporada en el castillo de Dobriss de Checoslovaquia en enero de 1950 a raíz de una invitación extendida por la Unión de Escritores de ese país. Posteriormente, se encontrarán en diversas ocasiones. Por ejemplo, en abril de 1953, Amado, junto a otras personalidades, viajó a Chile a ayudar en las labores de organización del Congreso Continental de la Cultura, ocasión en que Neruda admiró su "laboriosidad infatigable" (Teitelboim, 2003: 366). Más adelante se reunirán en Goiania en el Congreso organizado por Jorge Amado. Igualmente acompañados de sus respectivas cónyuges, viajarán por el sur de Asia y China en 1957.

 

En el plano literario el poeta chileno calificaba a Amado de "un gran novelista" (Loyola, 1999-2000, v. IV: 956), destacando, entre otros, su libro gabriela, clavo y canela como una "obra maestra desbordante de sensualidad y alegría" (107). Desde el punto de vista político y a raíz de las denuncias efectuadas por Kruschev de la era estaliniana, Neruda sospechaba que el escritor bahiano estaba cambiando de opinión, pues se estaba quebrantando algún resorte en el fondo. Somos viejos amigos [agregaba], hemos compartido años de destierro, siempre nos habíamos identificado en una convicción y en una esperanza comunes. Pero yo creo haber sido un sectario de menor cuantía; mi naturaleza misma y el temperamento de mi propio país me inclinaban a un entendimiento con los demás. Jorge, por el contrario, había sido siempre rígido. Su maestro, Luis Carlos prestes, pasó cerca de quince años de su vida encarcelado. Son cosas que no se pueden olvidar, que endurecen el alma. Yo justificaba ante mí mismo, sin compartirlo, el sectarismo de Jorge12.

 

No obstante, la camaradería continuó entre ambos a través de esporádicos encuentros o bajo la modalidad epistolar13.

 

A Thiago de Mello, el poeta amazonense, lo conoció a comienzos de los años 60 en una de sus escalas de viaje a Europa. Más tarde, el brasileño arribó a Santiago como agregado cultural de la embajada brasileña, desarrollando desde entonces y sin importar la diferencia generacional (Thiago había nacido en 1926) una amistad entrañable, sustentada en la convivencia y en la literatura y, en menor grado, en las convicciones políticas que compartían. Ambos tradujeron y difundieron sus trabajos a sus respectivos idiomas. Neruda tradujo "Los estatutos del hombre" y publicó un texto de su amigo Homero Arce con el título de "Los íntimos metales" en los Cuadernos Brasileros que entonces dirigía Thiago de Mello en Santiago. El brasileño, por su parte, transcribió al portugués una serie de poemas y libros de Neruda14.

 

La entrañable amistad con el "aborigen amazónico" se evidencia en el carteo15 de Neruda con Claudio Véliz, en donde, por ejemplo, le informa a su interlocutor que su grupo de amigos "ha aumentado con un tal Thiago de Mello, brasilero, su Ana María Vergara poetisa rubia. Thiago es un buen demonio y lo queremos a rabiar". Al mismo corresponsal, pero tres años más tarde, y una vez que Thiago y Jorge Edwards y señora han abandonado el país, le comunica con cierta saudade que "esto se ha quedado desierto"16.

 

 

Pablo Neruda y Thiago de Mello en Valparaíso, enero 1962.

 

 

Carta de Pablo Neruda a Claudio Véliz, 12 de marzo 1963.

 

 

 

COMENTARIO FINAL

 

Aunque Brasil no alcanzó la categoría de un referente literario en la poesía nerudiana, no por ello fue un país que permaneció fuera de la óptica del poeta, por el contrario, las visitas, los escritos y las relaciones personales que estableció y mantuvo con sus escritores e intelectuales, dan cuenta de una trama de vinculaciones y relaciones que nos permiten afirmar que, efectivamente, hubo un "Brasil de Neruda", el cual operó en un nivel que podemos caracterizar como una experiencia más bien físico-sensorial acompañado de un impacto emocional y que,mutatis mutandi, habría de ser más o menos similar a lo experimentado por Neruda cuando se desempeñó como cónsul en los "países de leyenda", en el sur de Asia a fines de los años 20.

 

Por lo mismo, su poesía y prosa respecto del país amazónico resultó sugerente y los textos revisados dan cuenta de la inmediatez de lo real y lo tangible, observado y sentido en cada ocasión. El exotismo, el colorido, las enormes extensiones forestales y acuáticas, la diversidad animal y vegetal, el rumor del agua y de la selva se respiran en cada verso dedicado a ese país. Es una especie de lenguaje lírico-documental, que al impactar los sentidos del autor, tanto por el paisaje como la realidad del ser humano, testimonia emoción y da sabor y color a la versificación y a las crónicas de viajes. Esta especial conexión, que el poeta habría de experimentar también en otros países con diversos grados de intensidad, como España y México, en el caso brasileño, coincide con el momento de más alta politización en el quehacer nerudiano: durante los años ’40 y ’50, en los que adquiere militancia y su poesía se hace eminentemente social y está al servicio de los que sufren. La existencia de un vínculo adicional con los núcleos de amistad brasileños, afín a sus ideas, favoreció y robusteció aún más la conexión Brasil-Neruda.

 

Lo anterior tiene una razón fundamental, pues para Neruda "naturaleza y poesía son homólogas" (Loyola, 1999-2002, v. I: 20 y ss.), es decir, es un escritor que está íntimamente construido (y determinado) por la selva austral de su niñez temucana, por la lluvia, los árboles, la tierra y los pájaros, por lo que su mirada poética respecto del país atlántico no sería la excepción. Neruda sufre el impacto del medio físico en ese país y lo transforma y transmite en verso. Al recapitular, se puede concluir que Brasil para Neruda, antes que nada, fue la naturaleza desmesurada y generosa, colorida y colmada que, a cada paso, en cada visita, en cada encuentro con sus amigos, le provocaba fascinación y estremecimiento. A ello se sumó la preocupación por la historia de desventuras padecidas a ambos lados del continente, lo cual a través de la denuncia y la solidaridad latinoamericana buscó aminorar resueltamente.

 

NOTAS

 

1 Corresponde a la revista brasileña O Cruzeiro Internacional, la que entre enero y junio de 1962 publicó una serie de diez crónicas autobiográficas tituladas "Las vidas del poeta. Memorias y recuerdos de Pablo Neruda". Estas serían la base de su posterior libro de memorias, Confeso que he vivido, editado póstumamente en 1974.

 

2 Expresión utilizada por Neruda para destacar su modalidad de captar la realidad expresada en algunos de los poemas de su libro Residencia en la tierra. Ver Aguirre (1980), Pablo Neruda-Héctor Eandi. Correspondencia durante ‘Residencia en la tierra’.

 

3 Los diversos párrafos poéticos citados han sido extraídos de Loyola (1999-2002), especialmente del vol. I, pp. 528, 557 y 560.

 

4 Imágenes similares acerca de Brasil, el vate las consignará en su poema "Dura Elegía" dedicado a la madre de Luis Carlos prestes incluido en su libro Tercera residencia. Ver Loyola (1999-2002), vol. I, pp. 409-410.

 

5 Actitud claramente identificable en el poeta desde la publicación de su libro España en el corazón en 1937.

 

6 Extracto del poema mencionado en la nota 5.

 

7 Ver, por ejemplo, Teitelboim (2003: 269).

 

8 Se refiere a la III Reunión de Consulta de Ministros de RR.EE. de las Américas, celebrada en Río de Janeiro, entre el 15 y el 28 de enero de 1942.

 

9 "PN fala sobre a democratizao do Brasil". Tribuna Popular Democracia (Río de Janeiro), 12 de julio de 1945, s/p.

 

10 Citado en el artículo "Brasil visto por Neruda", publicado por Ve a , 29 de agosto de 1945, s/p.

 

11 El Siglo (Santiago), 21 de febrero de 1954, s/p.

 

12 Ver mayores detalles en Neruda (1984: 298 y ss.).

 

13 Ver por ejemplo, algunas cartas que Amado remitió a Neruda en el artículo "Cartas entre un novelista y un poeta" de Oses, Darío (2001). "Cartas entre un novelista y un poeta", en Cuadernos n° 45 de la Fundación Pablo Neruda, pp. 53-59. Para un relato de amistad con Jorge Amado y su esposa Zélia Gattai, ver de esta última "Mi amigo y compadre Pablo", en Nerudiana n° 2, 2006, Fundación Pablo Neruda, pp. 5-7.

 

14 Destacan del mismo autor (1963) Antología poética de Pablo Neruda, Letras e Artes, Río de Janeiro, Brasil y (1994) Versos do Capitão, de Pablo Neruda, 2a edição, Río de Janeiro, Brasil, Bertrand Brasil (con reimpresiones).

 

15 Carta del 12 de marzo de 1963, incluida en Quezada (2010: 8).

 

16 Carta del 12 de mayo de 1966, en Quezada (2010: 52).

 

 

REFERENCIAS

 

Aguirre, Leonidas (1996). Discursos parlamentarios de Pablo Neruda (1945-1948). Santiago: Antártica.

 

Aguirre, Margarita (1980). Pablo Neruda-Héctor Eandi. Correspondencia durante ‘Residencia en la tierra’. Buenos Aires: Sudamericana.

 

De Mello, Thiago (2005). "Neruda conmigo en la foresta" en Cuadernos n° 0 de la Fundación Pablo Neruda, pp. 80-81.

 

Loyola, Hernán (1999-2002). Pablo Neruda Obras completas. 5 vols., Barcelona: Galaxia Gutenberg.

 

Neruda, Pablo (1937). España en el corazón. Santiago: Ediciones Ercilla.

 

(1950). Canto general. México: Talleres Gráficos de la Nación.

 

(1980). Para nacer he nacido. Barcelona: Bruguera.

 

 (1984). Confeso que he vivido. Barcelona: Seix Barral.

 

Oses, Darío (2001). "Cartas entre un novelista y un poeta" en Cuadernos n° 45 de la Fundación Pablo Neruda, pp. 53-59.

 

Quezada, Abraham (2004). Pablo Neruda. Epistolario viajero. Santiago: Ril Editores.

 

(2007). Correspondencia entre Pablo Neruda y Jorge Edwards, 1962-1973. Santiago: Alfaguara.

 

(2009). Cartas a Gabriela. Santiago: Ril Editores.

 

(2010). Correspondencia en el camino al Premio Nóbel, 1963-1970. Santiago: Dibam.

 

Schidlowsky, David (2009). Las furias y las penas. Pablo Neruda y su tiempo. Santiago: Ril Editores.

 

Teitelboim, Volodia (2003). Neruda. Santiago: Sudamericana.

 

Tribuna Popular Democracia (Río de Janeiro) (1945, julio 12). "PN fala sobre a democratizao do Brasil", s/p.

 

Anexo 1

 

INTELECTUALES BRASILEÑOS COMENTAN SOBRE PABLO NERUDA*

 

Dalcidio Jurandir: "Pablo Neruda es, verdaderamente, un poeta del pueblo. Como Louis Aragon es comunista, mas su poesía no se restringió con su ingreso al partido, al contrario, sus horizontes se ampliaron. En estos momentos, Neruda en el Brasil viene al encuentro de prestes. Es el poeta del comicio por la UNIDAD y DEMOCRACIA de los pueblos de América".

 

Edison Carneiro: "Pablo Neruda es "la voz de ferro" que hablaba Castro Alves; la inmensa fuerza que da vida y expresión al sufrimiento, y a las ansias de justicia y libertad de los pueblos de América".

 

Brasil Gerson: "El destino de Neruda es uno de los más bellos que se han visto. Poeta que en un comienzo solo era entendido por algunos, acabó siendo entendido -y más que entendido, amado- por el gran público en general. Hace algunos días dijo en Montevideo: ‘Mi orgullo es ser senador por la gente más heroica de mi país; los mineros del norte’. Creo que esto para basta definirlo y consagrarlo".

 

Raymundo Souza Dantas: "El poeta y senador Pablo Neruda es un hombre y un político del pueblo, genuina expresión del poderío artístico de América Latina".

 

Orígenes Lessa: "Hay un instante en la carrera de Pablo Neruda en que deja de ser un gran poeta para convertirse en el gran poeta. Es cuando se confunde con el hombre la multitud cuando se integra a las masas en marcha y se transforma en el intérprete supremo de sus dolores, de sus angustias, de sus aspiraciones. En ese momento engrandeció y se aproximó al mundo hacia el cual caminamos".

 

Jorge Medanar: "Castro Alves y Pablo Neruda, el binomio de mayor fuerza en la poesía social americana".

 

Vinicius de Moraes: "El poeta mayor de Stalingrado".

 

Otavio Dias Leite: "Neruda no es solamente el mayor poeta de América, es el mejor poeta de todos los pueblos libres. Es tan grande como Maiakovski".

 

Santos Morais: "Pablo Neruda representa en América la más alta expresión de la poesía revolucionaria, en su sentido más profundo y popular. Al afiliarse al partido Comunista de Chile. Neruda se engrandece como hombre y como poeta. Por el contrario, su poesía ganó con la fuerza y el ímpetu que solamente los hombres de un mundo nuevo tienen en su corazón".

 

* Textos extraídos del artículo de prensa titulado "Sobre Neruda opinan escritores del Brasil" aparecido en El Siglo (Santiago), 31 de agosto de 1945, p. 4.

236027
HoyHoy138
TotalTotal236027