Pablo Neruda

 Biografía.

 

 

1904
Neftalí Ricardo Reyes Basoalto (Pablo Neruda) nace el 12 de julio, en Parral, Chile, hijo de Rosa Neftalí Basoalto de Reyes y de José del Carmen Reyes Morales. Neruda pierde a su madre cuando tiene un mes de edad.

1906
Don José del Carmen se traslada a Temuco y se casa en segundas nupcias con doña Trinidad Candia Marverde. Neruda fue llevado a Temuco unos pocos años después

1910
Pablo Neruda ingresa al Liceo de Hombres de Temuco, donde realiza todos sus estudios hasta terminar el 6º año de humanidades en 1920

 

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 Acto conmemorativo a 10 años del fallecimiento de Pablo Neruda

Grabación en vivo desde el Teatro Caupolicán en santiago de Chile.

 

 

Parte 1

 

Parte 2

 

 

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Incitación al Nixonicidio y Alabanza de la Revolución Chilena

 

 

 

_______________________________________

 

Comienzo por invocar a Walt Whitman

 

Es por acción de amor a mí país

 

que te reclamo, hermano necesario,

 

viejo Walt Whitman de la mano gris,

 

para que con tu apoyo extraordinario

 

verso a verso matemos de raíz

 

a Nixon, presidente sanguinario,

 

 

 

Sobre la tierra no hay hombre feliz,

 

nadie trabaja bien en el planeta

 

si en Washington respira su nariz.

 

 

 

Pidiendo al viejo Bardo que me invista,

 

asumo mis deberes de poeta

 

armado del soneto terrorista,

 

porque debo dictar sin pena alguna

 

la sentencia hasta ahora nunca vista

 

de fusilar a un criminal ardiente

 

que a pesar de sus viajes a la luna

 

ha matado en la tierra tanta gente,

 

que huye el papel y la pluma se arranca

 

al escribir el nombre del malvado,

 

del genocida de la Casa Blanca.

 

 

Me despido de otros temas

 

Amor, adiós, hasta mañana besos!

 

Corazón mío agárrate al deber

 

porque declaro abierto este proceso.

 


 

Se trata aquí de ser o de no ser:

 

si dejamos vivir al delincuente

 

los pueblos seguirán su padecer

 

y el crimen seguirá de Presidente

 

robando a Chile el cobre en las Aduanas,

 

destripando en Vietnam los inocentes.

 

 

 

No se puede esperar una semana

 

ni un solo día más porque, carajo,

 

es por atrocidades inhumanas

 

que atraparemos este escarabajo

 

y es un orgullo para el hombre entero

 

que soportó el puñal de la noticia,

 

como instrumento duro y duradero

 

anunciar en la tierra la justicia:

 

por eso te buscaba, compañero,

 

el tribunal de sangre que se inicia

 

y, aunque sea un poeta el justiciero,

 

los pueblos me entregaron una rosa

 

para que con mi verso verdadero,

 

yo castigue la saña poderosa

 

del inmenso verdugo comandado

 

por el concubinato del dinero

 

para quemar jardín y jardinero

 

en países remotos y dorados.

 

 

La canción del castigo

 

 

No hay que contar con su arrepentimiento,

 

ni hay que esperar del cielo este trabajo:

 

 

 

el que trajo a la tierra este tormento

 

debe encontrar sus jueces aquí abajo,

 

por la justicia y por el escarmiento.

 

 

 

No lo aniquilaremos por venganza

 

sino por lo que canto y lo que infundo:

 

mi razón es la paz y la esperanza.

 

 

Nuestros amores son de todo el mundo.

 

 

Y el insecto voraz no se suicida

 

sino que enrosca y clava su veneno

 

hasta que con canción insecticida,

 

levantando en el aiba mi tintero,

 

llame a todos los hombres a borrar

 

al Jefe ensangrentado y embustero,

 

que mandó por el cielo y por el mar

 

que no vivieran más pueblos enteros,

 

pueblos de amor y de sabiduría

 

que en aquel otro extremo del planeta,

 

en Vietnam, en lejanas alquerías,

 

junto al arroz, en blancas bicicletas

 

fundaban el amor y la alegría:

 

pueblos que Nixon, el analfabeto,

 

ni siquiera de nombre conocía

 

y que mandó matar con un decreto

 

el lejano chacal indiferente.

 

 

Él

 

 

Al criminal emplazo y lo someto

 

a ser juzgado por la pobre gente,

 

por los muertos de ayer, por los quemados,

 

por los que ya sin habla y sin secreto,

 

ciegos, desnudos, heridos, mutilados,

 

quieren juzgarte, Nixon, sin decreto.

 

 

El juicio

 

 

 

Convocada por mí la tierra entera

 

que cabe, lo verás, en mi soneto,

 

dará el dictamen de la primavera,

 

frente a frente, mirando tu esqueleto,

 

para que nunca más madre ninguna

 

se desangre en las tierras arrasadas

 

cargando al sol, bajo la triste luna,

 

un niño que levanto como espada

 

frente al cuello de Nixon, camarada.

 

 

El cobre

 

 

 

Al cobre lo llamábamos chileno

 

porque nacía de chilenas manos

 

y nuestro territorio estaba lleno

 

del subterráneo sol cordillerano,

 

del cobre que no estaba destinado

 

a los piratas norteamericanos.

 

 

Hasta que yankizado hasta el ombligo

 

el presidente Frei, momiocristiano,

 

regaló nuestro cobre al enemigo.

 

 

 

Pero mi pobre Patria intransigente

 

esperó entre el saqueo y las escorias,

 

entre Chuquicamata y El Teniente,

 

la hora de despertar, y se comprende

 

que, con el pabellón de la victoria,

 

dé un solo golpe Salvador Allende

 

de los colmillos norteamericanos

 

rescató el cobre, para siempre ahora,

 

devolviéndolo a Chile soberano.

 

 

 

Victoria

 

 

 

Honor a la victoria apetecida,

 

honor al pueblo que llegó a la hora

 

a establecer su derecho a la vida!

 

 

 

Pero el ratón acostumbrado al queso,

 

Nixon, entristecido de perder,

 

se despidió de Eduardo con un beso.

 

 

 

Cambió de embajador, cambió de espías

 

y decidió cercarnos con alambre:

 

no nos vendieron más mercaderías

 

para que Chile se muriera de hambre.

 

 

 

Cuando la Braden les movió la cola

 

los momios ayudaron la tarea

 

gritando «Libertad y cacerolas»,

 

mientras que los parrones victimarios

 

pintaban de bondad sus caras feas

 

y disfrazándose de proletarios

 

decretaban la huelga de señores

 

recibiendo de Nixon los dineros:

 

treinta monedas para los traidores.

 

 

La herencia

 

 

Así Nixon comanda con napalm:

 

así destruye razas y naciones:

 

así gobierna el triste Tío Sam;

 

con asesinos desde sus aviones,

 

o con dólares verdes que reparte

 

entre politijarpas y ladrones.

 

 

Chile, te colocó la geografía

 

entre el océano y la primavera,

 

entre la nieve y la soberanía

 

 

 

y ha costado la sangre de la gente

 

luchar por el decoro. Y la alegría

 

era delito en tiempo precedente.

 

 

 

Recuerdan las masacres miserables?

 

Nos dejaron la patria malherida

 

a golpes de prisiones y de sables!

 

 

 

A ti te llamo

 

 

 

Esto heredamos de los anteriores

 

y hoy que el rostro de Chile se agiganta,

 

cuando echamos atrás tantos dolores,

 

 

 

te necesito, mi joven hermano,

 

joven hermana, escucha lo que digo:

 

yo no creo en los odios inhumanos,

 

y no creo que el hombre es enemigo:

 

creo que con tu mano y con mi mano,

 

frente al malvado y contra sus castigos,

 

llenaremos la Patria de regalos

 

sabrosos y dorados como el trigo.

 

 

 

Regresa el trovador

 

 

 

Por eso estoy aquí en tu compañía.

 

 

De vuelta estoy como un enamorado

 

tocando el sol, el aire, el mar chileno

 

sufriendo de partir y haber llegado.

 

 

 

Siempre mi corazón estuvo lleno

 

como una copa de fulgor dorado

 

de Chile, de su cántico sereno.

 

 

 

Nunca mi Patria de dulzura y nieve

 

fue para mí substancia pasajera.

 

O fue terrible herida en mis entrañas

 

 

 

o luna derramada en la pradera.

 

Yo puse mi raíz en tus montañas

 

y florecí sobre las cordilleras.

 

 

(Yo nunca estoy afuera en tierra extraña

 

porque mi poesía es tricolor

 

y vivo todo el año en tu bandera.)

 

 

Por eso Patria blanca y estrellada,

 

Patria roja y azul, Patria primor,

 

Patria chilena, Patria delicada,

 

yo escuché desde lejos tu tambor.

 

 

 

Y me acerqué intranquilo a tu morada.

 

Quedé sobrecogido de dolor!

 

 

 

Son los de ayer

 

 

Miré que lo que el pueblo construía

 

después de tantos años de tormento:

 

la bandera de tu soberanía

 

por fin con sus colores en el viento,

 

era atacada por la turbulencia

 

del anacrónico establecimiento

 

y que te amenazaba la demencia

 

de los feudales y de los violentos;

 

el pasado con negra consecuencia

 

quiere otra vez tu sangre derramada.

 

Y la guerra civil es sacerdocio

 

para los que no hicieron nunca nada

 

sino vivir de incógnitos negocios.

 

 

Amo la paz por variadas razones:

 

una es porque el canto del trabajo

 

se une al color solar de los limones.

 

 

Y porque los programas populares

 

producirán tractores y cerezos:

 

todo lo hace el amor y los amores

 

del pueblo en su batalla y su proceso.

 

 

Aquí me quedo

 

 

Yo no quiero la Patria dividida

 

ni por siete cuchillos desangrada:

 

quiero la luz de Chile enarbolada

 

sobre la nueva casa construida:

 

cabemos todos en la tierra mía.

 

Y que los que se creen prisioneros

 

se vayan lejos con su melodía:

 

siempre los ricos fueron extranjeros.

 

Que se vayan a Miami con sus tías!

 

Yo me quedo a cantar con los obreros

 

en esta nueva historia y geografía.

 

 

Ven conmigo

 

 

Por esto estoy aquí en tu compañía:

 

por Chile, por su azul soberanía,

 

por el océano de los pescadores,

 

por el pan de los niños ruiseñores,

 

por el cobre y la lucha en la oficina,

 

por nuestra agricultura y por la harina,

 

por el buen compañero y por la amiga,

 

por el mar, por la rosa y por la espiga,

 

por nuestros compatriotas olvidados,

 

estudiantes, marinos o soldados,

 

por los pueblos de todos los países,

 

por las campanas y por las raíces,

 

por los caminos y por los senderos

 

que llevan a la luz al mundo entero

 

y por la voluntad liberadora

 

de las banderas rojas en la aurora.

 

Con esta unión están mis alegrías.

 

 

Lucha conmigo y yo te entregaré

 

todas las armas de mi poesía.

 

una historia vulgar

 

 

Doña Cacerolina Lagañín,

 

encumbrada en el trono de su plata,

 

estuvo a punto de llorar por fin,

 

y casi a punto de estirar la pata,

 

al saber que es posible gobernar

 

a Chile por el pueblo popular.

 

 

Para Cacerolina un maremoto

 

no le daría tanto descontento.

 

Esto de ver por todas partes rotos

 

 

le causaba un horrible sufrimiento:

 

«Aquel siútico es más que suficiente».

 

«Después de todo es él nuestro sirviente

 

y al prócer Viaus: salvó con su dulzura.»

 

«El servirá de cepillo de dientes,

 

lo echaremos después a la basura. »

 

 

Ahora lo importante es lo que pasa,

 

dijo Cacerolina Lagañín

 

y armada de una sartén salió de casa,

 

 

 

dispuesta a convertirlo en un violín

 

para pelear «contra rotos groseros

 

que son en Chile rotos extranjeros».

 

Doña Cacerolina, bien nutrida,

 

tuvo un pequeño asomo de desmayo

 

cuando encontró en la calle solo viejas

 

que como ella sonaban sus sartenes.

 

Luego entre mil suspiros y sostenes

 

volvió a su poderío y su jardín,

 

doña Cacerolina Lagañín

 

dejó a cursis dernocratacrististas

 

peleando contra rotos comunistas

 

luego bailando el Vals Sobre las Olas

 

volvió a Las Condes con placer sincero

 

porque a la vuelta de las cacerolas,

 

pasó a los brazos de su jardinero

 

gastando bien su tiempo y su dinero.

 

Leyendo a Quevedo junto al mar

 

Viviendo entre el océano y Quevedo,

 

es decir entre graves desmesuras,

 

leyendo el mar y recorriendo el miedo

 

del poeta mortal en su lamento

 

comprendo la razón de mi amargura.

 

Porque mi corazón no está contento.

 

Chile es golpeado por la misma gente

 

que nos destinan al sometimiento

 

y amenazan con uñas y con dientes.

 

Los intereses son como ciclones,

 

rompen la tierra y todo lo que vive:

 

encallan en Vietnam las invasiones,

 

fracasan en la espuma del Caribe.

 

 

 

Una lección

 

 

 

Volviendo a Nixon vuelvo a ser dichoso:

 

porque juzgar delitos incesantes,

 

ordenados por un ignominioso,

 

es deber de un poeta caminante.

 

Hoy, desde Chile revolucionario,

 

volvamos a los dueños del erario,

 

retornemos al Jefe del dinero.

 

 

 

A verso limpio

 

 

Horademos a Nixon, el furioso,

 

a verso limpio y corazón certero.

 

Así pues, decidí que falleciera

 

Nixon, con un disparo justiciero:

 

puse tercetos en mi cartuchera.

 

Y por los tribunales venideros,

 

abriendo puertas, cruzando fronteras,

 

recluté hombres callados y severos,

 

caídos en sangrientas primaveras.

 

 

Retrato al hombre

 

 

Hay que juzgar las manos maculadas

 

por muertos que mató con su terror

 

y que bajo las tierras desolladas

 

surgen como semillas de dolor.

 

Porque ésta es una edad nunca soñada.

 

Y Nixon, el ratón acorralado,

 

con los ojos abiertos de temor

 

ve renacer banderas fusiladas.

 

Fue en Vietnam cada día derrotado.

 

En Cuba es derrotado su furor

 

y ahora en el crepúsculo aterrado,

 

quiere roer en Chile el roedor,

 

sin saber que minúsculos chilenos

 

le van a dar una lección de honor.

 

 

Paz, pero no la suya

 

 

 

¡Paz en Vietnam! Mira lo que has dejado

 

adentro de esa paz de sepultura

 

llena de muertos por ti calcinados!

 

Con un rayo de eterna quemadura

 

preguntarán por ti los enterrados.

 

Nixon, te encontraran las manos duras

 

de la revolución sobre la tierra

 

para humillar tu pálida figura:

 

será Vietnam que te ganó la guerra.

 

Nixon no creo en tu vencida paz!

 

Tu invasión fue diezmada y fue vencida

 

cuando ya no podías perder más.

 

Y cuando tus aviones homicidas

 

caían como moscas abatidas

 

por los disparos de la libertad!

 

Esta no fue tu paz, Nixon sangriento!

 

Nixon, sanguinolento presidente:

 

es tu medalla de remordimiento!

 

Es la paz de los pueblos inocentes

 

que tú entregaste al fuego y al tormento!

 

Es de Vietnam la paz desfigurada

 

por tus embajadores y papeles.

 

Es la paz de una tierra desangrada

 

y que ha llenado al mundo de laureles

 

brotados de la sangre derramada:

 

Es la victoria de Ho Chi Minh ausente

 

la que obligó a tu mano ensangrentada

 

a confirmar la paz de esos valientes.

 

 

 

Cuba, siempre

 

 

Pienso también en Cuba venerada,

 

la que alzó su cabeza independiente

 

con el Che, con mi insigne camarada,

 

que con Fidel, el capitán valiente

 

y contra retamares y gusanos

 

levantaron la estrella del Caribe

 

en nuestro firmamento americano.

 

Notifico que son los adversarios

 

De Vietnam, esos mismos «caballeros»

 

seguidos de cubanos mercenarios,

 

armados de metrallas y dinero,

 

los que contra tu viento libertario

 

invadieron la nueva claridad.

 

Y allí quedaron muertos o atrapados

 

los que iban a matar tu libertad.

 

Ay Nixon donde vas y te presentes

 

Cuba no da cuartel ni caridad!

 

Cuba y Vietnam son nuestros precedentes

 

contra las agresiones de esta edad!

 

(Chile defenderá con sus valientes

 

como aquellos dos pueblos insurgentes

 

su revolucionaria dignidad.)

 

 

 

Sobre conspiraciones

 

 

 

Entre la Kennecott y las batallas

 

que dentro de mi Patria van urdiendo

 

contra el pueblo anacrónicos canallas,

 

Chile va, traspasado y sacudido,

 

sobre la turbulencia, construyendo

 

lo que nunca le fuera permitido:

 

trabajar y vivir sin desaliento

 

para que en Chile manden los humanos

 

y se cubra de frutos populares

 

el territorio antártico y lejano

 

y den las viñas de su geografía

 

el vino del amor y la alegría!

 

 

 

Duelo de Chile

 

 

Hora terrible! Aquel mejor soldado

 

cayó en la arena de la Capital

 

y sabe el mundo que fue asesinado:

 

su asesino se dice «nacional».

 

Un traidor, ahora encarcelado

 

director del asalto criminal,

 

dijo que un presidente despechado

 

dio la luz verde al crimen espantoso.

 

El Mandatario aquel está callado

 

como si no escuchara en su reposo

 

el clamor que recuerda a los malvados,

 

el acontecimiento vergonzoso.

 

(Ahora el Mandatario destronado

 

es el aliado de los poderosos

 

y su oscuro silencio ha continuado.)

 

Schneider sigue siendo traicionado

 

y la conspiración que continúa

 

cuenta con los injustos magistrados

 

por cuyas manos la injusticia actúa.

 

Que no, que nunca

 

No entrará en esta casa con puñal

 

el sobrino del tío senador

 

a asesinarnos otro general.

 

 

Ningún demente mate tu esplendor

 

y nos lleve a la guerra despiadada:

 

a la noche del duelo y del terror.

 

No me muestres la sangre en tu morada.

 

Dame tu resplandor de catarata,

 

luz longitudinal, patria nevada.

 

El incendiario no re hará ceniza,

 

y no se macarán entre chilenos,

 

Patria mía celeste y movediza-

 

 

 

Fuera de aquí la hiena y el escualo!

 

 

 

Que no maten los malos a los buenos,

 

ni tampoco los buenos a los malos.

 

Soy un poeta sin ningún precepto

 

pero digo, sin lástima y sin pena:

 

no hay asesino bueno en mi concepto.

 

 

 

L. E. R.

 

 

 

El furioso que agache su estatura

 

bajo la luna, en la pampa de plata,

 

Patria que Recabarren transfigura

 

enseñando verdades y caminos

 

que ayer se abrieron en la tierra oscura

 

y hoy son la condición de su destino,

 

 

 

Contra la muerte

 

 

A la guerra civil como condena

 

nos conduce el amargo forajido.

 

El desplazado de la boca liena

 

 

quiere quitar a otros la comida,

 

y otro que con su herida se envenena

 

reparte los venenos de su herida.

 

 

A la guerra civil de los contrarios

 

quieren llevarnos garras fratricidas,

 

sin saber que chilenos adversarios

 

siempre amaron las leyes de la vida.

 

Y no triunfa el más noble ni el más fuerte

 

desangrando la tierra preferida

 

y cambiando la vida por la muerte.

 

La tierra que nos dio las alegrías,

 

la que nos enseñó el padecimiento

 

florecerá con todos algún día:

 

no neguemos la luz al descontento.

 

Que cada hombre lleva en su porfía

 

lo mejor de su ciencia y su momento.

 

 

Nunca

 

 

 

Solo el que mata es la categoría

 

que dejo fuera de mí sentimiento.

 

No llevemos la Patria a la agonía

 

condenada a la sangre y al lamento.

 

Y contra eso está mi poesía

 

que va por todas partes, como el viento.

 

 

 

El gran silencio

 

 

Es tarde ya. Se han ido los malvados.

 

Schneider, desangrado y malherido,

 

ha muerto, el crimen está consumado.

 

Un gran silencio cubre nuestras vidas:

 

El estupor de un pueblo deshonrado,

 

el clamor de la Patria estremecida.

 

Cien hombres contra un solo soldado:

 

fueron cien los cobardes forajidos

 

contra mi general asesinado,

 

El espionaje norteamericano

 

ordenó a un renegado y sus hampones.

 

Y Caín otra vez mató a su hermano.

 

Sangre, dolor, coronas y crespones!

 

En el alma de Chile sepultado,

 

despedido por nuestros corazones,

 

quedó mi general asesinado.

 

 

Es triste

 

 

 

Desde entonces un río nos divide:

 

agua sangrienta, barro de marismas!

 

No hay nadie en esta tierra que lo olvide.

 

Desde entonces la Patria no es la misma.

 

 

Mi general, adiós

 

 

 

Desde entonces tu sangre ha separado

 

dos zonas hasta ahora divididas:

 

el rencor que amenaza por un lado

 

y el pueblo que acompaña tus heridas.

 

Y hasta ahora tu estirpe de soldado

 

cerca de Allende, claro presidente

 

defiende al pueblo y a su nuevo Estado

 

(como si aún tu mano militante,

 

aún después de ser martirizado,

 

cumpliera su deber de comandante).

 

Adiós, mi general asesinado!

 

Vivirá tu recuerdo de diamante

 

en lo más alto de la cordillera.

 

La Patria va contigo en cada instante

 

por el camino de la primavera.

 

 

 

Mar y amor de Quevedo

 

 

Aquí en mi casa de Isla Negra leo

 

en el mar y en el verso favorito,

 

en la palpitación y el centelleo

 

del mar amargo y del amor maldito,

 

la misma espuma de la poesía:

 

el mar que se ilumina en la ruptura

 

y yo leyendo con melancolía,

 

a Quevedo, su amor y desventura.

 

Tal vez es mi destino diferente:

 

mi pecho militar de combatiente

 

me inclinó a las guerrillas del Estado:

 

a conseguir con la paciencia ardiente

 

de la verdad y del proletariado

 

el Estatuto de la pobre gente.

 

 

 

La victoria

 

 

Y así llegué con Allende a la arena:

 

al enigma de un orden insurgente,

 

a la legal revolución chilena

 

que es una roja rosa pluralista.

 

Y fue con mi Partido Comunista

 

(bello como un desfile proletario)

 

cuando en el mundo un día sobrevino

 

este camino revolucionario.

 

Hacia los pueblos alzo nuestro vino

 

con la copa a la altura del destino.

 

 

4 de septiembre de 1970

 

 

 

Un recuerdo: por fin hay unidad!

 

Viva Chile, Aleluya y Alegría.

 

Viva el cobre y el vino y el nitrato.

 

Que vivan la unidad y la porfía!

 

Sí, señor. Tiene Chile candidato.

 

Costó trabajo era una fantasía.

 

hasta que hoy la lucha se comprende,

 

Marchar, marchar como la luz del día.

 

El presidente es Salvador Allende.

 

Toda victoria es un escalofrío,

 

porque si gana el pueblo hay una racha

 

que entra por el testuz del envidioso.

 

(Uno sube y el otro a su covacha

 

baja huyendo del tiempo y de la historia.)

 

Mientras que Allende sube a la victoria

 

se van los Baítras como cucarachas.

 

 

Desde aquel día

 

 

 

Desde aquel día el mundo, al despertar,

 

encontró a Chile y su fisonomía

 

alzando la victoria popular

 

y en el coro mundial de la alegría

 

cantaron nuestra tierra y nuestro mar.

 

Fue por aquellos días que un poeta

 

provinciano, salido de Parral,

 

en Estocolmo recibió un cometa

 

de las manos de un rey profesional.

 

Y así el nombre de Chile saludado

 

fue por ciudades, minas, sementeras,

 

como un laurel del pueblo conquistado

 

durante lucha larga y vida entera.

 

(Yo agregué a Chile y a su geografía

 

el canto de mi vida pasajera

 

con el torrente de mi poesía.)

 

Reviven los gusanos

 

Luego llegó la dura condición

 

y los gusanos en su rebelión

 

en el estiércol de la oposición

 

rodearon a sus turbios candidatos

 

de mentidores y de mentecatos,

 

de lenguaraces y de asesinatos,

 

descubriendo una táctica «imprevista»:

 

«En Chile hay un peligro comunista! ».

 

E intercambiando besos espantosos

 

momiocristianos y momios furiosos:

 

con la publicidad y la pistola,

 

contra Allende y el pueblo congregado,

 

llevan la sedición ola por ola

 

momios tibios y momios congelados.

 

 

 

Diario de loros

 

 

Y desde Nueva York el dirigente

 

es el Gerente de la Pepsicola

 

(que ése sí se portó como un valiente:

 

se arrancó con su piara y con su cola).

 

Instruye desde allá sus carcamales.

 

Pontifica El Mercurio cada día:

 

Nixon le dicta los editoriales.

 

Es un diario «chileno» Mama mía!

 

Ay qué cinismo, qué melancolía

 

la de estos loros de pajarería!

 

 

 

Paro pasional

 

 

Detrás de la I. T. T. con sus puñales

 

y los enredos de su felonía

 

brotan los Pillarines criminales

 

y otros mondongos de la oligarquía:

 

falsos adelantados sindicales,

 

médicos de curiosos delantales,

 

camioneros de pronto enriquecidos,

 

Colegios de Abogados Presumidos

 

querían aprender los viejos vicios

 

de nuestros elegantes meretricios.

 

(Los oligarcas por sus propios fines

 

quieren usar para sus píes patricios

 

o clase media o ciase calcetines.)

 

Y con Níxon de fondo principal

 

se lanzaron al Paro Patronal

 

bien cebados dispuestos a que ayune

 

el que no es del Partido Nacional.

 

El hambre de los otros los reúne

 

y Fuentealba les vende su puñal.

 

Así por la I. T. T. desenfrenados

 

sembraron el terror organizado;

 

padres y tíos de un Negro Mercado

 

oscuro como todos sus pecados.

 

Contra la Patria se lanzaron codos

 

huelga de burros, huelga de rollizos,

 

huelga de playboys advenedizos,

 

huelga de banquerizos principales,

 

enchufados en los Bancos Centrales,

 

y pálidos idiotas de rehenes

 

con dueños de los grandes almacenes:

 

escondieron sardinas y cebollas,

 

aceite, harina, cigarrillos, ollas

 

para dejar sin pan sin luz sin nada

 

al pueblo y a la patria apuñalada.

 

 

Locos y locuelos

 

 

 

Pee y Punto Final, que marchan, juntos

 

como va el explosivo con la mecha

 

y se confunden en un mismo punto

 

ultras de izquierdas y ultras de derecha,

 

duros de la derecha y de la izquierda,

 

trabajan juntos en la misma brecha

 

para que la victoria conseguida

 

por un pueblo que lucha y que recuerda

 

(el cobre, el pueblo, la paz y la vida),

 

todo lo manden ellos a la mierda.

 

Y así están juntos en el mismo cielo

 

los locos de derecha y los locuelos.

 

 

Yo no me calió

 

 

 

Perdone el ciudadano esperanzado

 

mi recuento de acciones miserables

 

que levantan los hombres del pasado.

 

Yo predico un amor inexorable.

 

Y no me importa perro ni persona:

 

solo el pueblo es en mí considerable:

 

solo (a Patria a mí me condiciona.

 

Pueblo y Patria manejan mi cuidado:

 

Patria y pueblo destinan mis deberes

 

y si logran matar lo levantado

 

por el pueblo, es mi Patria la que muere.

 

Es ese mi temor y mi agonía.

 

Por eso en el combare nadie espere

 

que se quede sin voz mi poesía,

 

 

Siempre advirtiendo

 

 

 

Pueblo, en el intranquilo vendaval

 

cierra los puños y rechaza el mal.

 

Todas las noches aullarán las hienas

 

manchando la revolución chilena.

 

Todos los días quiere el adversario

 

borrar el fuego revolucionario

 

y dividir las armas unitarias

 

de la victoria revolucionaria.

 

Y quieren los amargos desplazados

 

enterrar los laureles conquistados,

 

 

Otra vez advirtiendo

 

 

 

Traigo aquí un señal de una emergencia,

 

toco a rebato al pueblo vencedor.

 

Hay que juntar la fuerza y la conciencia:

 

Chile es una batalla de existencia:

 

batalla del honor y del amor.

 

 

Con la centella

 

 

 

Pueblos, mirad el horizonte claro

 

y con nosotros al joven Lautaro.

 

Pueblos, el inundo nuestra llama sigue

 

y con nosotros va Manuel Rodríguez.

 

Pueblo, no volveremos al pasado

 

porque va Balmaceda a nuestro lado.

 

Venceremos! El pueblo es soberano

 

y su mano decide la centella

 

en la defensa del género humano:

 

En la noche del mundo nuestra estrella,

 

la veneran los pueblos más lejanos!

 

 

 

Mi compañero Ercilla

 

 

Comencé con Walt Whitman, viejo hermano

 

del antiguo esplendor americano.

 

Vino Walt Whitman y me dio la mano.

 

Ahora llamo a un noble compañero:

 

entre todos y todo fue el primero

 

don Alonso de Ercilla, el duradero.

 

Lo llamo a la batalla y la esperanza,

 

a la Revolución y a mi Alabanza

 

y termino con él en compañía,

 

cantando a coro y a plena alegría;

 

la misma antigua lucha esplendorosa

 

viene del fondo de la Araucanía

 

y nuestra poesía no reposa.

 

 

 

Habla don Alonso

 

 

 

«CHILE, FÉRTIL PROVINCIA Y SEÑALADA

 

EN LA REGIÓN ANTÁRTICA FAMOSA,

 

DE REMOTAS NACIONES RESPETADA

 

POR FUERTE, PRINCIPAL Y PODEROSA.

 

LA GENTE QUE PRODUCE ES TAN GRANADA,

 

TAN SOBERBIA, GALLARDA Y BELICOSA,

 

QUE NO HA SIDO POR REY JAMÁS REGIDA,

 

NI A EXTRANJERO DOMINIO SOMETIDA.»

 

 

 

Juntos hablamos

 

 

 

Junto a los Andes una llamarada

 

y desde el mar una encendida rosa

 

CHILE, FÉRTIL PROVINCIA Y SEÑALADA.

 

Hoy fulgura en la noche luminosa

 

de América, tu estrella colorada

 

EN LA REGIÓN ANTÁRTICA FAMOSA.

 

Y así, por fin, tu estrella liberada

 

emergió de la sombra silenciosa,

 

DE REMOTAS NACIONES RESPETADA,

 

El mundo divisó la llamarada

 

y en tu honor repitió la voz gloriosa:

 

LA GENTE QUE PRODUCE ES TAN GRANADA:

 

tan unida, tan ciara y valerosa,

 

la Unidad Popular es tan florida,

 

TAN SOBERBIA, GALLARDA Y BELICOSA,

 

que en esta lucha jugará su vida

 

contra las turbias bandas sediciosas.

 

La estirpe popular esclarecida

 

es como ayer fecunda y orgullosa

 

Y NO HA SIDO POR REY JAMÁS REGIDA.

 

Y aunque sea atacada y agredida

 

Chile, mi Patria no será vencida

 

NI A EXTRANJERO DOMINIO SOMETIDA.

 

 

FIN

 

 

Isla Negra, enero 1973

 

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