Pablo Neruda

 Biografía.

 

 

1904
Neftalí Ricardo Reyes Basoalto (Pablo Neruda) nace el 12 de julio, en Parral, Chile, hijo de Rosa Neftalí Basoalto de Reyes y de José del Carmen Reyes Morales. Neruda pierde a su madre cuando tiene un mes de edad.

1906
Don José del Carmen se traslada a Temuco y se casa en segundas nupcias con doña Trinidad Candia Marverde. Neruda fue llevado a Temuco unos pocos años después

1910
Pablo Neruda ingresa al Liceo de Hombres de Temuco, donde realiza todos sus estudios hasta terminar el 6º año de humanidades en 1920

 

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 Acto conmemorativo a 10 años del fallecimiento de Pablo Neruda

Grabación en vivo desde el Teatro Caupolicán en santiago de Chile.

 

 

Parte 1

 

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Neruda y los poetas Andaluces

 

 

Neruda tuvo una relación muy estrecha con los poetas andaluces, en especial, con Federico García Lorca, Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Alexandre, Pedro Garfias, Luis Cernuda entre otros, es la denominada “ Generación del 27”.

Pablo Neruda En 1933, Neruda fue designado Cónsul de Chile en Buenos Aires, donde llegó en el mes de Agosto. Allí conoció a Federico García Lorca que por esos días llegó a la capital argentina para dirigir y estrenar su tragedia teatral “ Bodas de Sangre”. Se hicieron muy amigos y juntos fueron festejados por los poetas argentinos.

Recuerda Neruda en sus Memorias un episodio curioso en que ambos recitaron, frente a una centena de poetas argentinos, un poema a la manera alimón dedicado a Rubén Darío, en que participaron ambos poetas pronunciando cada uno en forma alternada los versos del poema.

De acuerdo a lo que le explicó García Lorca, torear al alimón se denomina en el arte taurino cuando dos toreros torean el mismo animal simultáneamente con el mismo capote. Lo cual es muy riesgoso, por la exacta coordinación que debe existir entre los toreros.

Una vez Neruda y García Lorca junto a otros poetas fueron invitados a comer a la mansión de un millonario argentino, magnate de la prensa. Después de la fastuosa comida, los dos poetas acompañados de una poetisa rubia y alta salieron a recorrer el parque que rodeaba la mansión, y subieron a una torre blanca que se elevaba hacia las estrellas cerca de la piscina.

Al llegar arriba de la torre embriagado por el resplandor del cielo estrellado, Neruda abrazó y besó apasionadamente a la bella poetisa, cayendo luego ambos al piso donde dieron paso a su ardiente pasión. Entre tanto, García Lorca sorprendido por la fogosidad del encuentro, había sido enviado por Neruda a bloquear la escala para que nadie pudiese interrumpirlos, lo cual llevó a cabo alegremente el poeta andaluz.

La amistad que tiene Neruda con García Lorca en Buenos Aires fue muy estrecha. Realizaban frecuentes reuniones con los poetas argentinos. En las reuniones destacaba García Lorca con su alegría, su risa, sus cantos y bailes. García Lorca disfrutaba tocando el piano junto a sus amigos.
Pocos meses después, a comienzos de 1934, Neruda es enviado a Barcelona y luego a Madrid como cónsul de Chile.
En Madrid, Neruda conoce a todos los innumerables amigos de García Lorca y Rafael Alberti, siendo a los pocos días uno más de ellos. Neruda encontraba diferencias entre los poetas españoles y los latinoamericanos. Encontraba más fraternales y alegres a los españoles. A los latinoamericanos los encontraba más universales, metidos en otras culturas y lenguajes.
En Madrid, Neruda vivía en la “Casa de las Flores”, en el barrio de Arguelles, todo un símbolo de la vanguardia arquitectónica de los años 30. Fue el centro de las tertulias que organizaba el poeta chileno con sus amigos de España.
La “Casa de las Flores” ocupa una manzana entera, de sus balcones cuelgan geranios, de ahí su nombre. Es un edificio de siete pisos.

Neruda vivió en el quinto piso de ese edificio. Le agradaba recibir a sus amigos en el balcón del apartamento donde había colocado una mesa de centro y numerosas sillas donde compartía vino, queso, jamón y agradables veladas con sus amigos andaluces García Lorca, Alberti, Manuel Altolaguirre, Antonio Aparicio, José Caballero y numerosos otros.
Otro centro de reunión de Neruda y sus amigos andaluces en Madrid, lo constituye el hogar formado por el diplomático chileno Carlos Morla Lynch y su esposa Bebé Vicuña, grandes amigos por muchos años de García Lorca y Alberti. Los Morla eran tíos del pintor chileno Roberto Matta. Cabe destacar que, incluso, García Lorca dedicó varios de sus poemas a miembros de la familia Morla Vicuña.

También en esa época Neruda, Alberti y García Lorca entre otros, eran asiduos visitantes al apartamento que el legendario pintor y empresario Fernando Gerassi tenía junto a la plaza de toros de Madrid.

Neruda se reune diariamente con los poetas García Lorca, Rafael Alberti, Manolo Altolaguirre, Bergamín, Vicente Alexaindre, Miguel Hernández, Luis Cernuda, y tantos otros. El célebre pintor andaluz José Caballero formaba parte del grupo de amigos de Neruda. En sus Memorias, Neruda se refiere a este último como “pintor de deslumbrante talento y gracia”. Formaban bulliciosos grupos que salían a comer, beber y cantar, para después reunirse en la " Casa de las Flores". Neruda recibe en su casa a Antonio Aparicio que llega directamente desde Andalucía.

Manuel Altolaguirre, poeta nacido en Málaga, que disfrutaba con una imprenta que tenía, llegó un día a la casa de Neruda y le ofrece la dirección de una hermosa revista de poesía que quería editar. Neruda había fundado en 1925 la revista “Caballo de Bastos”, en Chile. Tenía experiencia en la materia y acepta encantado el ofrecimiento. Así nace “El Caballo Verde“, del cual se editan cinco números de gran belleza.

El sexto número de “Caballo Verde” queda sin imprimir, debía aparecer el 19 de Julio de 1936. Ese día comienza la guerra fratricida en España.

A Neruda le seducía el gran poder metafórico de García Lorca y le interesaba todo lo que escribía el gran poeta andaluz. A veces, éste le pedía a Neruda que le leyera sus últimos poemas y a media lectura, García Lorca lo interrumpía gritando “No sigas, no sigas, que me influencias”.

Neruda y García Lorca pasan mucho tiempo juntos en Madrid reunidos con sus amigos, ya sea en la Casa de las Flores de Neruda, en la casa de Carlos Morla, diplomático y escritor chileno o en el apartamento de Fernando Gerassi, al lado de la plaza de toros. Los que animaban las reuniones con una imaginación desbordante eran García Lorca y el compositor chileno Acario Cotapos. García Lorca tocaba el piano y cantaba.
También Neruda asistía con frecuencia a las representaciones del Teatro La Barraca, dirigido por García Lorca. Asiste a la puesta en escena de Fuenteovejuna.

García Lorca decide viajar a Granada en plena Guerra Civil. Sus amigos le indican que en Madrid estaría más seguro. Por último, en caso de urgencia podría asilarse en la Embajada de Chile en Madrid.

García Lorca no hace caso a los consejos de sus amigos chilenos. Decide viajar a Granada. Pocos días después, es apresado por los nacionalistas y fusilado el 19 de Agosto de 1936.

La muerte de García Lorca en Granada, impacta fuertemente a Neruda. El cual comenta en sus Memorias:
“ Federico García Lorca no fue fusilado, fue asesinado. Naturalmente nadie podría pensar que le matarían alguna vez. De todos los poetas de España era el más amado, el más querido, y el más semejante a un niño por su maravillosa alegría. ¿Quién pudiera creer que hubiera sobre la tierra, y sobre su tierra, monstruos capaces de un crimen tan inexplicable?”
La guerra civil comenzó a inclinarse a favor de Franco. En el viejo monasterio de Monserrat, próximo a Gerona, cerca del frente de lucha del Este, funcionaba una imprenta primitiva que databa del año 1499. El editor circunstancial de la imprenta, utilizada por el Ejército Republicano del Este, era el poeta Manuel Altolaguirre.

Allí se imprimió, en extraña forma, el libro “España en el Corazón” de Neruda. Fue impreso, por los soldados, en papel que se fabricó en un molino abandonado para fabricar papel, en el pueblo de Orpi, a partir de una serie de materiales exóticos, géneros, banderas rotas, etc., debido a que en el frente de guerra ya no era posible encontrar el papel adecuado para imprimir libros. Los impresores y fabricantes del papel fueron milicianos republicanos del denominado Ejército del Este.
A pesar de los materiales empleados y de la falta de experiencia de los impresores, el libro quedó muy bien.
Un ejemplar de esta insólita edición se exhibe en Washington, en la Biblioteca del Congreso, como uno de los libros más raros que se haya editado en la época reciente.

Poco tiempo después de terminado el libro, se precipitó la derrota de la República. Cientos de miles de fugitivos, hombres mujeres y niños llenaban los pasos fronterizos huyendo de España. Las columnas eran bombardeadas constantemente por la aviación franquista. En Francia trataron cruelmente a los derrotados asilándolos en campos de concentración.
Dado el estrecho compromiso de Neruda con la derrotada República, el Gobierno de Chile lo retira del cargo consular. Neruda queda cesante y decide viajar a París con su esposa.

Neruda y su mujer, Delia del Carril, arriendan un departamento en el Quai de L´Horloge donde viven con Rafael Alberti, el gran poeta andaluz del Puerto de Santa María, acompañado de María Teresa León, su mujer.
Gracias a Picasso y Neruda, Alberti y su mujer, María Teresa León, pueden trabajar como locutores en Radio Paris Mondiale en un programa que se emitía en español para América.

Alberti quedaba estupefacto por el “extraño comportamiento” de Neruda. Como aquel interés loco de buscar vinos de Chile, en Francia, la cuna de los buenos vinos. Neruda añoraba los vinos de su lejano país austral. Caminaba cuadras y cuadras por las calles de París, buscando los vinos chilenos.

También coleccionaba cosas insólitas como aquella vez que caminando junto a Alberti, por las calles de París, se enamoró de una gran llave de hierro que adornaba una zapatería. Por varios días insistió con el dueño de la zapatería en la compra de la gran llave, hasta que la consiguió y tuvo que traer un albañil para desprenderla de la pared. Neruda coleccionaba las cosas más increíbles.

Luego de un año de exilio en París, Alberti y su mujer se embarcan para Argentina. Proyectan luego radicarse en Chile junto a su gran amigo Neruda. Sin embargo, Neruda es designado cónsul de Chile en México y Alberti desiste de viajar a Chile, permaneciendo 24 años en Argentina.

En 1946, Alberti viaja a Chile para encontrarse con Neruda. Lo acompaña a Isla Negra, hermoso y tranquilo balneario, en la costa chilena cercana a Santiago de Chile. Neruda y su mujer Delia del Carril comenzaban a construir la casa de Isla Negra. La construye “verso a verso”, como decía, con lo que ganaba con sus libros de poesía.

Neruda viaja al Sur de Chile junto a Alberti. Cerca de la sureña ciudad de Osorno, recorren los gigantescos bosques chilenos, que Neruda lleva grabados en su espíritu y su poesía.

Caminan entre cascadas vírgenes, matorrales y grandes árboles. Alberti se maravillaba con la belleza y variedad del paisaje chileno en esa zona.

En el Sur de Chile existen bosques de alerces, árboles gigantescos que pueden alcanzar mil años y más de antigüedad entre bellísimos volcanes y lagos.

También existen bosques de hermosas araucarias, a las que Neruda dedicó más de un poema.
Años después, en Roma, Alberti recordaba con Neruda aquel viaje y la belleza y energía que emanaba de los milenarios bosques sureños de Chile.

Sobre Alberti, su gran amigo, Neruda escribió lo siguiente:

“Para los que tenemos la dicha de hablar y conocer la lengua
de Castilla. Rafael Alberti significa el esplendor de la poesía
en la lengua española. No sólo es un poeta innato sino un
sabio de la forma. Su poesía tiene, como una rosa
roja milagrosamente florecida en invierno,
un copo de la nieve de Góngora, una raíz de Jorge Manrique,
un pétalo de Garcilaso, un aroma enlutado de Gustavo
Adolfo Becquer. Es decir, en su copa cristalina
se confunden los cantos esenciales de España “

Neruda era íntimo amigo de Alberti, incluso le regaló en España, la perra Niebla, que acompañó al poeta andaluz durante la guerra civil “como el mejor soldado, pasando hambre y las mismas penalidades de los soldados” como lo reconoce Alberti.

En 1965, Alberti residía en Roma y viaja a Moscú a recibir el premio Lenin de la Paz. En aquella ocasión, entre otras personalidades, se encuentra su amigo Pablo Neruda, el cual recita su poema “Canto General “ en homenaje a Alberti.
Otro gran andaluz, sevillano, poeta e íntimo amigo de Neruda era Vicente Alexandre, el cual recibe el premio Nobel de Literatura en 1977.

Nadie mejor que el mismo Neruda para describir la relación que tenía con Alexandre, cuando era diplomático de Chile en Madrid. Dice el poeta chileno de Vicente Alexandre :
“En un barrio todo lleno de flores, entre Cuatro Caminos y la naciente Ciudad Universitaria, en la calle Wellingtonia, vive Vicente Alexandre.”

“Es grande, rubio y rosado. Está enfermo desde hace años. Nunca sale de casa. Vive casi inmóvil.”
“Su profunda y maravillosa poesía es la revelación de un mundo dominado por fuerzas misteriosas. Es el poeta más secreto de España, el esplendor sumergido de sus versos lo acerca tal vez a nuestro Rosamel del Valle.”

“Todas las semanas me espera, en un día determinado, que para él, en su soledad, es una fiesta. No hablamos sino de poesía. Alexandre no puede ir al cine. No sabe nada de política.”

“De todos mis amigos lo separo, por la calidad infinitamente pura de su amistad. En el recinto aislado de su casa la poesía y la vida adquieren una transparencia sagrada.”

“Yo le llevo la vida de Madrid, los viejos poetas que descubro en las interminables librerías de Atocha, mis viajes por los mercados de donde extraigo inmensas ramas de apio o trazos de queso manchego untados en aceite levantino. Se apasiona con mis largas caminatas, en las que él no puede acompañarme, por la calle de Cava Baja, una calle de toneleros y cordeleros estrecha y fresca, toda dorada por la madera y el cordel.”

“O leemos largamente a Pedro de Espinosa, Soto de Rojas, Villamediana. Buscábamos en ellos los elementos mágicos y materiales que hacen de la poesía española, en una época cortesana, una corriente persistente y vital de claridad y misterio.”
Un gran andaluz y poeta, amigo de Neruda era Luis Cernuda, de Sevilla.

En 1936, con motivo de la publicación de su obra " La Realidad y el Deseo ", se organizó un homenaje a Luis Cernuda en un restaurante de la calle Botoneras de Madrid. Una fotografía de época, recoge una escena de amistad: el mantel blanco, las botellas de vino, las copas de cristal y el poeta Luis Cernuda rodeado por Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Pablo Neruda, Miguel Hernández, José Bergamín, Manuel Altolaguirre, María Teresa León y Concha Méndez.

En aquella oportunidad García Lorca se refiere en esta forma a la obra de Cernuda y de sus amigos :
“Entre todas las voces de la actual poesía, llama y muerte en Aleixandre, ala inmensa en Alberti, lirio tierno en Moreno Villa, torrente andino en Pablo Neruda, voz doméstica entrañable en Salinas, agua oscura de gruta en Guillén, ternura y llanto en Altolaguirre, por citar poetas distintos, la voz de Luis Cernuda erguida suena original, sin alambradas ni fosos para defender su turbadora sinceridad y belleza.”

Andaluz y poeta, amigo de Neruda, era Pedro Garfias. En realidad, Garfias nació en Salamanca, pero se formó en Andalucía y adoraba Andalucía. El “joven sevillano de Osuna“ lo llamaba Rafael Alberti. Garfias fue formado en Andalucía de donde tomó la cosmovisión del paisaje y ese “lastre sentimental“ que le criticaba Guillermo de la Torre.

En el destierro este poeta andaluz vivía en un castillo de un lord, en el pueblo inglés de Eaton Hastings. Garfias, como buen andaluz, se aburría en el solitario castillo y se iba en las noches a beber a la taberna cercana. El tabernero no hablaba castellano y Garfias tampoco hablaba inglés. Pero se hicieron muy amigos y bebían juntos. Se contaban mutuamente sus historias favoritas y mientras uno hablaba y gesticulaba el otro lo escuchaba atentamente, pero sin entender absolutamente nada, por supuesto.

Cuando Garfias debió partir al exilio a México se despidieron hablando, bebiendo y llorando porque se habían hecho muy amigos. Al conocer esta historia Neruda le preguntó a Garfias qué creía que le contaba. Garfias le respondió “Nunca entendí una palabra, Pablo, pero cuando lo escuchaba, tuve siempre la sensación, la certeza de comprenderlo. Y cuando yo hablaba, estaba seguro que él me comprendía a mí.”

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