Poema 9

 

 

Ebrio de trementina y largos besos,

 

estival, el velero de las rosas dirijo,

 

torcido hacia la muerte del delgado día,

 

cimentado en el sólido frenesí marino.

 

pálido y amarrado a mi agua devorante

 

cruzo en el agrio olor del clima descubierto,

 

aún vestido de gris y sonidos amargos,

 

y una cimera triste de abandonada espuma.

 

voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,

 

lunar, solar, ardiente y frío, repentino,

 

dormido en la garganta de las afortunadas

 

islas blancas y dulces como caderas frescas.

 

tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos

 

locamente cargado de eléctricas gestiones,

 

de modo heroico dividido en sueños

 

y embriagadoras rosas practicándose en mí.

 

aguas arriba, en medio de las olas externas,

 

tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos

 

como un pez infinitamente pegado a mí alma

 

rápido y lento en la energía subceleste.

 

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